Born in the USA but made in India

Hay que ver las cosas que le pasan a una por el mundo adelante, y es que una vez que llegas a la India puedes contar con que lo inesperado y lo absurdo sea lo que ocurra, y he de añadir, que tanto para bien como para mal.

Para empezar mi relato, que os prometo que no es de ficción lo voy a hacer disculpándome: Por un lado, porque estoy segura de que alguna maldad se me va a escapar… vamos, que voy a ser política y apolíticamente incorrecta en más de una ocasión, pero todo será en aras del humor, que siempre ha usado la diferencia como recurso para arrancar una sonrisa. No hacerlo así en un país como India sólo puede tener un par de explicaciones: Que naciste aquí, o que estás continuamente frustrado y preguntándote por qué no pasa un solo día sin que te preguntes si sigues en el planeta Tierra…

Por otro porque para empezar de una vez, me voy a saltar la línea temporal. Ya volveré sobre Beirut y Estambul, llenas de detalles y anécdotas, como no, pero las tropicales parecen amontonarse de tal modo y con tal intensidad que me obligan a comenzar así, en fila “india”, o sea, por la mitad y a empujones.

Eran pasadas las tres de la mañana, hora local, cuando aterricé en el aeropuerto de Thiruvananthapuram. Como no me venían a buscar hasta las cuatro y aún tenía que recoger el equipaje, no me apuré, y claro… me encontré con colas infinitas en el control de pasaportes. Casi una hora después estaba recogiendo mi equipaje y comprando algunas rupias.

Me detengo en una serendipia de esas que te pasan al viajar, y más en lugares como éste: Una pareja europea con una niña de unos cuatro años, me abordó amablemente para preguntarme si tenía donde dormir puesto que ellos no habían encontrado ningún sitio. Les dije que preguntaría cuando me vinieran a buscar, y al comenzar a hablar me cuentan que son de Estambul y que tienen un hostal bueno y más barato que donde me quedé estos días (que es otra historia, y será contada en otra ocasión)… en fin, que como no les conseguí un lugar, no sé dónde durmieron esa noche pero yo tengo un nuevo sitio en el que dormir cuando vuelva a Estambul… obtenido en Trivandrum.

la parte medio normal de mi habitación

la parte medio normal de mi habitación

En fin, que saliendo del aeropuerto y buscando un cartel con mi nombre, lo encuentro entre las manos de un sonriente niño con bigote… y es que los chavalitos en sus veinte, aquí, parecen niños de trece con mostacho…, tanto que hasta me daba reparo que me ayudara con el equipaje.

El cochecito en el que me llevó, se detuvo en un callejón sin asfaltar, frente a lo que parecía una obra en una fábrica abandonada… tuve que preguntarle si de verdad habíamos llegado, y sin más luz que la del reflejo de su blanca dentadura (aún no sé si cortés o choteándose de mí) anduvimos unos cuantos metros con perro ladrador y esquina oscura incluida hasta la Goandhie Study Circle Homestay.

Goandhie, el propietario, se me presentó brevemente. Calvo, grande, blanquísimo y dejados atrás los sesenta hace tiempo, me indicó que subiera a mi habitación temporal de la que me mudaría en unos días.

...la otra

…la otra

La habitación estaba en obras y sin cristales ni mosquitera en las ventanas. Gracias a Uxía que me dejó la suya solucioné el problema durante los primeros dos días, ya que con todos los hospedados durmiendo y dado que quería descansar algo, me pareció bastante más fácil que intentar comprender algo en aquel momento… pero sí que hubo una cosa que me quedó bastante clara: Había llegado a la India.

Unos días después y con muchos despropósitos entremedias, Goandhie se regodeaba relatando cómo sorteaba (o al menos suavizaba) las dificultades en su entendimiento con los indios tarareando una cancioncilla irritante que repetía a imitación de los mantras “Made in India, made in India, made in India”

No lo sabía aún entonces, pero tardé poco en descubrir que iba a ser verdad aquello de que no es uno de donde nace sino de donde pace… y si bien mi casero había nacido en los Estados Unidos, era más que digno de aplicarle su canción…

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. David
    Feb 02, 2013 @ 21:37:27

    Jajajaja muy bueno tu relato. Veo que ya has aprendido a colgar fotos, así que no dejes esa buena costumbre. Me alegro de leerte de nuevo. Sigue informando de tus aventuras y desventuras por el país de las vacas sagradas y el y el variado colorido. Besisimos.

    Responder

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