Uop Uop Uop Opa Goandhie Style

A la mañana siguiente y con mi buenrollismo yóguico y pijippie aún intacto descendí de las alturas no sin darme una ducha en mi baño, al que llamaremos adosado, ya que puerta con puerta con la habitación sí que estaba, pero dentro no.

Serían las nueve y media de la mañana, y ya hacía calor. Goandhie me explicó las normas de la residencia. No me extenderé en ellas pero alguna saldrá a relucir por el camino…

Pasé la mayor parte del día tratando de poner al día correos y papeleos, mientras saludaba una y otra vez a los tres o cuatro mucamos que sonrientes iban y venían en una aparente continua ocupación, aunque salvo uno de ellos, la verdad es que no me consta que hagan más que respirar, sonreír y saludar…

Una buena cena, algunos consejos de las compañeras del curso anterior a punto de marchar y una excursión a la playa de Kovalam parecían indicar que estaba en el paraíso o cerquita.

Nada más volver me cambiaba de habitación a la que iba a ser mi definitiva, en teoría, individual con baño compartido con mi compañera mexicana, pero no… la habitación también la voy a compartir con ella, y el baño con ella y con Raquel, recién llegada ya de Australia.

Así que me instalo aún sin entender muy bien y vuelvo a explicar, que no fue eso por lo que pagué y tampoco Raquel. Además tendremos que atravesar su cuarto cada vez que entramos o salimos… made in India.

Con el estómago lleno suele estar la que escribe más dispuesta para cualquier ocasión y ni así le acabé de ver la gracia a la cosa… tras ser advertida (regla nº 1) de no dejar abierta ninguna ventana, no sea que entren mosquitos, descubro que en mi nueva habitación tampoco están puestas todas las mosquiteras. Me he quedado, además huérfana de sábana y toalla, ya que tan amablemente me impidieron llevarme las que tenía en el ático, que no me pude negar, y claro, las nuevas que me iban a poner nunca aparecieron.

Afortunadamente todas las cosas en este palacio van despacio, y así pude recuperar las antiguas y dormir tapada al menos, ya que la mosquitera en mi nueva habitación si que no había donde sujetarla.

Y aún así mi ya un poco tocado barniz buenrollista, bajó a desayunar a la mañana siguiente. Me senté en el porche con Raquel y Goandhie y le volví a preguntar por la situación… creo que ha sido una de las conversaciones más surrealistas en las que he participado, y doy fe de que acumulo una cantidad considerable.

Algo de la gracia se va a perder al traducir pero… “yo no quiero verme involucrado en nada de esto, es el centro de yoga el que asigna las habitaciones” “yo no hago negocio con esto, es una residencia sin ánimo de lucro” “todo porque te pones paranoica con que pueda haber algún mosquito” “si le dices a la responsable que la habitación estaba sin terminar me voy a enfadar contigo y ¿no querrás eso?”

Contraataqué estupefacta con la estoicidad propia de mi nuevo estatus yóguico, a estas alturas exento de buenrollismo alguno: “No puedo creer que me acabes de llamar paranoica” (aquí hasta me reí) “Mira, yo lo único que digo es que pagué por algo y tengo por escrito las condiciones, y si no es contigo con quien tengo que hablar, llama a la responsable para que pueda hablar con ella y aclararlo”

Y claro, la tuvo que llamar… y me la puso al teléfono… y le expliqué, y le devolví el teléfono… y con él se marchó, para regresar unos minutos después y tendérmelo con expresión de suficiencia. “¿Teresa?” “¿Sí?” “Bueno, dice Goandhie que no estás a gusto en la residencia y te quieres ir. Podemos buscarte otro alojamiento pero tienes que pagarnos la diferencia”… “Mm, verás, es que yo no he dicho es nunca, lo único que quiero es hablar contigo en persona para aclarar las cosas. El inglés no es mi primer idioma, como sabes”. “Ya, claro, no hay problema, te mando un taxi”

Así que las frases de Goandhie de “aquí lo que importa es el yoga, y el yoga es relax” “hay gente que trae una idea equivocada sobre lo que es la India” o “aquí tenemos estándares, no somos como un hostal indio…” empezaron a casar, y a dar miedito, pero a saltos y a trompicones, uop, uop, uop

Y nos mandaron un coche y allá nos fuimos Raquel y yo a ver si nos enterábamos de  algo…

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9 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. David
    Feb 15, 2013 @ 16:41:04

    Los mosquitos en la india son tamaño elefante? No me digas de donde saco esa idea pero me ronda por la cabeza. Algún documental… o simplemente que yanhe perdido la cabeza. Mucha paciencia y animo. Mil besos!

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    • mariate1970
      Feb 15, 2013 @ 19:25:51

      Los hay de todos los tamaños… de hecho el otro día le llegaron 5 minutos a uno para picarme hasta 16 veces, y te diría que era pequeño… ahora, seguramente, ya no…

      Responder

      • David
        Feb 15, 2013 @ 23:12:41

        Ahora estará de siesta, costumbre muy nuestra que deberías extender por esos lares!

  2. Raque
    Feb 07, 2013 @ 14:31:04

    Así no hay quien se relaje!!
    Esperemos a la siguiente entrega.
    Por cierto, te ha quedado muy acogedor el blog.
    Bicos guapa.

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  3. graciela
    Feb 06, 2013 @ 00:31:49

    Jajjaja mi madre me imagino tu marte acativo tratando de controlar tu mercurio y todo esto en ingles!!!!!

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  4. Yorch!
    Feb 05, 2013 @ 18:32:24

    Ya lo veo… Bueno mujer, los mosquitos son comestibles, en la India

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