Triunviratos de Cuento de Hadas

Tengo que reírme de mi misma, no hay más remedio. Mi supuestamente corto regreso a casa para reorganizarme y alzar el vuelo en busca de aventuras y nuevas experiencias se convirtió en el manido argumento de un cuento de hadas. Y como incondicional de los mismos desde mi más tierna infancia he visto venir cada giro del guión antes de que se produjera… y no he hecho nada para evitarlos… Ahora tengo una idea de cómo se siente el Coyote cada vez que ve acercarse el fondo de un barranco a toda velocidad.

Pobre excusa para un paréntesis tan largo como estéril. Dejadme decir, sin embargo, que esta Caperucita aun con todos sus años de atravesar el bosque con mayor o menor fortuna, casi se pierde una vez más hasta desaparecer. Y no lo digo para justificarme sino como admisión de mi culpa por permitirlo.

Para recapitular antes de que el año acabe, recoger, podar y de nuevo partir con las ramas cortas y la savia nueva, me escribo y os dedico esta mi historia:

Érase una vez en un país muy lejano esta forastera renacida de sus propias cenizas a punto de volver a un hogar que ya no existía para volverse a marchar.

El país, la India, fue desintoxicante y enriquecedor… dando color y sabor a toda mi existencia, retomando cierta inocencia infantil y sensaciones de pureza, deleite y alegre candor: Esas que se tienen cuando todo es nuevo, bello y brillante…

En ese estado de ensoñación llegué a Madrid y me tropecé con el príncipe del cuento, y aunque su sangre no es azul sí lo son sus ojos. En ellos me detuve y conmigo todo mi mundo. Y en lugar de a las antípodas del globo, viajé a las mías.

Entre sol, olas, piel, arena, vino y sal se pasó este verano de sonrisas cómplices y abrazos de los que fusionan cuerpos y almas con el fuego de una pasión más antigua que el tiempo y un amor de una intensidad sobrecogedora; de esas divinas fuerzas naturales a las que resistirnos desde nuestra infinita humanidad es tan ridículo como fútil y, a la postre, dañino.

No me voy a engañar… le vi las orejas al lobo… pero a esta Blancanieves tanguista y de arrabal le van los órdagos, y cuando el brillo de un colmillo en una media sonrisa anunció al depredador, en lugar de marcharme puse el cuello, disfruté del mordisco y repetí.

El príncipe y el lobo son uno y son tres. El tercero es un niño asustado y tiránico, profundamente afligido y enfadado que aprieta los labios y no sabe llorar que desde su torreón oscuro e inaccesible se esconde y oculta su corazón y no lo deja salir a jugar, o saca al lobo  de caza, o pasea su apostura desde el azul de la realeza.

El príncipe reclamaba su reino, el lobo la carne y el niño atención desmedida y la Cenicienta mochilera desempolvó el plumero y aparcó el pasaporte y sus planes porque quiso y porque les quiere.

Caperucita se convirtió así en la prometida del príncipe, la amante del lobo y la protectora del pequeño por el que siente una enorme ternura. Pero nos definen más nuestros actos que nuestros sentimientos y reunido el triunvirato decidió no compartir el trono con esta humilde escritora de historias que apesadumbrada recogió sus bártulos y los pedazos de su roto corazón, los envolvió en un pañuelo, colgó el hatillo en la punta de un palo y se marchó.

Afortunadamente esta Sirenita ya tiene espolones y no ha tenido que arrepentirse de renunciar a su cola de pez. Aún puede nadar de día y caminar de noche, pero le ha faltado poco para inmolarse…

El niño se quedó con el lobo y el príncipe en la montaña, atrapado en su castillo de decisiones e indecisiones, y Caperucita se encontró vacía y perdida en el bosque, llena de arañazos pero decidida a salir de allí.

Para encontrar el camino se dividió en tres. Puso a dormir a la Bella Durmiente para que se curara de su corazón roto, Cenicienta metió en una mochila los zapatos de cristal, unas botas y un gorro de lana y perdido el sur se dirigió al frío norte y Blancanieves, se puso a estudiar inglés y a practicar yoga con mayor energía.

El norte fue benévolo, cálido y cordial. Mucho, tanto que Blancanieves a su regreso hizo un buen examen, buscó y encontró trabajo, Cenicienta tuvo tiempo de bailar, cantar y brindar con cerveza local e incluso hizo planes para un futuro próximo, y a la Bella Durmiente la despertó el roce de un ángel e imprudente puede que esté dispuesta a enamorarse otra vez algún día.

Las tres me dictan esta historia y me susurran que no se arrepienten y que la fortuna les sonríe y piensan seguir caminando y metiendo la pata sin querer, y actuando con cierta prudencia pero amando sin juicio y sin medida.

Son muchos los motivos y aún más los seres a los que tengo que agradecer que este nuevo trío femenino se mantenga en pie y riéndose del argumento de su propia fábula. No hay palabras ni actos ni tiempo para corresponderos como os merecéis: ¡Gracias, gracias, gracias!

Y colorín colorado el cuento al “érase una vez” ha regresado… y está lejos de acabar.

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5 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Raquel Garzon Chaves
    Mar 16, 2015 @ 11:11:29

    Me encanta como relatas todo,es como estar yo viendo todo lo que tu ves.
    Cuidate mucho vale? Besos y un abrazo enorme

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  2. Mariana
    Ene 01, 2014 @ 23:30:53

    ¡Me encanta! Como decía Christiane Singer: para el amor sólo hay una medida: la desmedida! Besos y espero noticias precisas ( cuál trabajo, dónde y que historia es ésa de ángel….)

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    • mariate1970
      Ene 02, 2014 @ 11:06:42

      Y a mi me encanta que te encante… El amor, el de verdad, no entiende de medidas ni de motivos… pero precisamente por eso tampoco pide nada a cambio. La teoría nos la sabemos todos, ¿no? Y las noticias precisas en privado, que ya cuento de más, jajaja. Besos y que comiences un 2014 lleno de amor desmedido!

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  3. sinjuicio
    Ene 01, 2014 @ 18:59:54

    Importante es nunca dejar de ser nosotros mismos, por que si llegamos a perder nuestra identidad somos uno más y del todo común, doblegados y subyugados a la sumisión de otro ser o sociedad. Acertada declaración de conciencia personal, comete todos los errores que puedas, son los que enriquecen tu propia y única experiencia vital. Espero ya otro post.

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    • mariate1970
      Ene 02, 2014 @ 10:58:45

      Gracias por el comentario… mmm da para una discusión de lo más profundo… Adaptarse sin desaparecer, o solo estar desaparecido para quien y cuando te apetece… supongo que ese es el secreto de una superviviencia feliz… pero si es anodina… de vez en cuando un chute de intensidad no está mal… Tengo mucho de los viajes pendiente de publicar. Propósito del 2014: Ser más organizada con éste mi hijo único. Besos!

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