LAS NUMEROSAS CUMBRES DE UN PAIS LLANO

Dinamarca es llano, de un plano que resulta hasta aburrido… y el agua de sus mares casi sin sal, no tiene apenas sabor.

Bueno, a decir verdad, no fue así para mi… pero no me di cuenta hasta que iba a publicar unas fotos de la semana que pasé allí y  me di cuenta de cómo aún siendo pocas, tras cada una se escondía una buena historia.

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Odense

Así que en ese reino en que conviven comunas y trenes carísimos en que encontrar el vagón y asiento asignados en tu billete puede ser más que difícil, puede que las cosas muestren una apariencia tranquila, equilibrada, uniforme hasta el tedio, pero el tumulto se deja sentir bajo la superficie… Shakespeare lo sabía y, por supuesto, Hans Christian Andersen, y en éstos sus dominios, esta esencia (que bien podría ser también producto de mi viva imaginación) me caló hasta los huesos, el corazón y el alma, y en esos ascensos y descensos me sucedieron cosas propias de encantamiento.

Para empezar, llegué allí por desafío… Invitada por un querido amigo que me subió a una bici después de treinta años, me hizo pintar la mona y tocar la batería (y de esto último también hacía mucho tiempo), ayudar con tareas de labranza y deleitarme en el ascensión a cimas secretas y abandonadas desde hacía demasiado, sabía incluso antes de cambiar mis billetes de avión que iba a ser una arriesgada aventura… y que valdría la pena.

Hasta el clima sufría cambios súbitos y extraños pasando del frío a un calor pegajoso y a una lluvia helada otra vez mientras el tiempo transcurría lentamente en la apacible comunidad sureña en que la gente fue tan acogedora y amable.

Mi amigo, jalón en mi jornada, que sin saberlo me arrancó unos meses atrás de los brazos de la autocompasión al vencer mis resistencias con su arrolladora espontaneidad, posee la fuerza que emanan los relámpagos del norte, que pudo partirme en dos con un abrazo de bienvenida y en su lugar creció secreta y lentamente desde lo más profundo iluminando mis senderos,  fortaleciéndome e inspirándome  de un modo que ni me atrevo a tratar de comprender, pero que agradezco sin reservas.

Así y todo la oscuridad absoluta siempre sigue al asgardiano golpe de luz celestial, y la moneda cuya cara y cruz son placer y dolor fácilmente dio la vuelta recubriendo el amor con una amarga capa de tristeza. No fue una sorpresa…

Y como quiera que la tristeza no busca compañía, comencé a caminar bajo la lluvia cargando conmigo mi parte y extrañamente incapaz de unirme al dramatismo de Andersen, encontré apoyo y esperanza en su lugar.

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Copenhague / Copenhagen

Buscando un lugar para pasar la noche, pregunté a una pareja por una dirección en Svendsborg y obtuve comida, vino, agradable conversación y buena compañía, recuerdos de la generosidad de Nepal, un lugar donde dormir, un libro repleto de significado y transporte a mi nuevo destino, cuna del narrador de cuentos: Odense..

A estas alturas estaba empezando a disfrutar del montañoso paseo danés, y puede que conjurara un hechizo porque me las ingenié para pasar directamente de Odense a Orense, ciudad natal de quien fue mi anfitrión en Copenhague. Qué posibilidad había de encontrar cobijo con otro gallego? Y de tropezarme en medio de la calle con mi amiga Josie, casualmente en la ciudad visitando a su madre y con quien me había citado a la mañana siguiente para desayunar?

Finalmente, al reunirme con ella acabé cambiando de nuevo mis vuelos, para recalar en Londres de vuelta a casa, dar una clase benéfica y sementar nuevos proyectos.

Supongo que ha quedado claro como Dinamarca podría ser un lugar de cuento encantado que vive bajo esa ilusión de campos llanos verdes y amarillos y casas con tejados propios de los gnomos.  Para mí estuvo llena de montañas, algunas soleadas, otras nubladas, algunas resbaladizas y otras con asombrosas vistas, paisajes interiores que aparecen cada día más nítidos en lugar de desvanecerse…

No es eso la magia? Dejé amigos allá y la sensación de haberme convertido en el personaje de una historia de Andersen aún por publicar.

… Ah, y por si nadie se había dado cuenta… Escribo otra vez.

THE MANY PEAKS OF THE FLAT COUNTRY

Denmark is flat, boring flat… and the water of its sea has almost no salt, it’s almost insipid.

Really? Well not to me… and I realised, when I was about to upload some pictures of my week there although being so few they all had a good story to tell.

So in this kingdom with communes and expensive trains in which finding your coach and seat can be  really tricky, things can seem to be quiet, even, uniformly dull but could feel the turmoil lying underneath… Shakespeare knew, and of course Hans Christian Andersen, and in his realm, this essence (that can also be just a result of my vivid imagination) soaked through my bones, heart and soul and going up and down, up and down, some fairy tale magic just happened.

Let’s start saying that I got there by challenge… Invited to come by a beloved friend who made me ride a bike after almost thirty years, play dumb and drums (wow, quite a while since last time as well), help with harvest chores and joyfully reach some inner secret peaks too long abandoned, I knew even before changing my plane tickets it’ll be as worth it as adventurous.

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La Granja / The Farm

Even the weather was strangely changing from cold to sticky hot and rainy cold again as time passed slowly in the Southern and peaceful community where people were easy and kind to me.

My milestone friend, who inadvertently saved me from my self-pity issues breaking all my defences with his overwhelming spontaneity some months ago, owns the kind of Nordic lightening strength that could have broke me in two with a welcoming hug but instead grew secretly and slowly deep inside, lightening up my path, empowering and inspiring me in a way I don’t dare to try to understand but I’m more than thankful for.

However, pitch black comes after an Asgard strike of light from the sky, and pleasure and pain coin easily flipped covering love with a bitter layer of sadness. No surprise…

And because sadness wants no partner I started walking under the rain taking my share and awkwardly unable to join Andersen’s sense for drama, finding hope and support instead.

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Odense

Looking for a overnight place, I asked a couple for directions in Svendborg and got dinner, wine, great conversation, caring company, Nepal memories about selflessness, a place to sleep, a meaningful book in Danish and a ride to my next destination, birthplace of the storyteller: Odense.

So far I was starting to enjoy my Danish hilly ride, and maybe casting a spell I made my way straight from Odense to Orense, as my Spanish host in Copenhagen came from that village in Galicia. What were the chances of being sheltered from another “galego”∗? Difficult to say. What about bumping into my dear friend Josie in the middle of the street while incidentally in town visiting her mother and who I was meeting next morning for breakfast?

Finally, by meeting her, I ended up changing some plane tickets once more to come back home through London, teach a charity class there and sow the seeds of some brand new projects.

I guess I made my point now about Denmark being a magical fairy tale place that lives under the illusion of flat green and yellow fields and houses with those gnome-like roofs. It was full of mountains to me, some sunny and some cloudy, some slippery and some other with great views… inner landscapes that still reveal themselves more clear as days go by instead of fading away…

Isn’t it magical? Left friends there and a sense of having become a character in an unpublished Andersen’s story.

… Oh… and in case nobody noticed… I’m writing again.

∗Galego means original from Galicia, like me…

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8 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. souvenirmasticable
    Ago 30, 2015 @ 14:25:11

    Oye pues al final se me escaparon un par de lágrimas. No cambies !!!!

    Responder

  2. cynthia
    Ago 26, 2015 @ 20:32:54

    Wonderful….magical writing…..beauty captured to both languages! Brave

    Responder

  3. Carmen garcia
    Ago 16, 2015 @ 10:06:29

    Hola Teresa, me alegra mucho ver un nuevo texto tuyo. Espero que tu viaje vital te lleve a un puerto seguro. Te deseo lo mejor. Un beso

    Responder

  4. Mariana
    Ago 05, 2015 @ 10:44:52

    ¡Qué bien escuchar tus preciosas (y enigmáticas) historias otra vez! ¿Cuándo tocará pasar por Francia? ¿O iremos nosotros primero a Galicia?
    muchos besitos

    Responder

    • Teresa Richard
      Ago 11, 2015 @ 18:44:24

      Gracias guapa!!! Por Francia pasé, pero no sabía que tú estabas, Me alegra que te guste, y créeme que es mucho menos enigmático de lo que pueda parecer. Todo lo que digo pasó de verdad… A ver si hablamos pronto. Besos

      Responder

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