Por muy larga que sea la tormenta…

Dijo Gibran Jalil Gibran, el gran poeta libanés que “por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”, y la tormenta ha sido larga, tanto que no se sabe si ha terminado del todo.

La capital de la que fue considerada la Suiza de Oriente Medio desde principios del siglo XX hasta el comienzo de su guerra civil en 1975, conserva el cosmopolitismo cultural que le aportan sus 21 universidades, la multitud de libaneses y libanesas retornando de todas partes del mundo, y por supuesto, la coexistencia de multitud de religiones y cultos.

Si miras al suelo, las heridas abiertas en sus calles durante su historia más reciente, revelan su auténtica edad, capa sobre capa, tan antigua como la historia puede recordar.

Si levantas la vista, aún puedes ver sus cicatrices, que como si de sus mujeres urbanitas se tratara, se van disimulando y corrigiendo con operaciones estéticas, maquillaje y ropa de boutique. OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Pero la marca en su carácter sigue ahí, en los refugiados sirios, que escapando de una violencia que Beirut todavía recuerda ocupan los edificios dañados por la guerra, en la presencia del ejército en lugares insospechados, en el ambiente moderno y cultureta que pretende olvidar todo ello con magnífica comida, música internacional, coches caros y alcohol.

Todo ésto y mucho más es Beirut. Una ciudad fascinante y bella, con el Mediterráneo del azul más intenso besando su costa y respaldada por altas montañas desde donde la vigilan los Cedros, símbolo nacional y testigos de su existencia.

Espero, poco a poco, poder enseñaros algunos de sus secretos… y que la tormenta se haya, por fin, acabado.

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