Delicias Turcas

El nombre era fácil, ¿no?

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¿Cómo no detenerse ante semejante despliegue? Y eso que a mi me dan igual los dulces…

Lo difícil va a ser describir lo que Estambul puede ofrecer en materia gastronómica, que es tanto y bueno que asusta el resultado aún habiendo pasado allí escasamente tres días.

Nadie puede quedarse indiferente porque hay buena comida para todos los gustos. Y también mala, que quien añore la fritanga, la comida rápida o las hamburguesas las va a encontrar fácilmente y por poco dinero. Los dulces sólo me alegraron la vista que no soy tan dulcera , pero no creo que haya goloso que se pueda resistir ante semejante despliegue de coloridos y aromas.

Acompañamiento típico de los kebabs y otras comidas rápidas

Acompañamiento típico de los kebabs y otras comidas rápidas

En cuanto se tiene oportunidad hay que tomar un zumo de granada, o de granada con naranja, que te pueden servir en muchos locales o en la calle dispensado desde un chiringuito o un kiosko.

Supongo que también hay que probar el apple tea (anda que hasta que lo entendí… ya me parecía a mi que eso de té de abril era imposible…), pero desde luego, yo me quedo con el té negro de toda la vida. Tampoco me encuentro entre los que defienden a ultranza, el café turco, requetehervido, tan amargo que no es posible endulzarlo y lleno de borras.

Aryan y una exquisita pasta de pimientos

Ayran y una exquisita pasta de pimientos en el Ayazma

Pero ¿Quién necesita nada de eso cuando puede tomar un ayran? (yoghourt líquido ligeramente salado). Es el acompañamiento perfecto para la comida otomana.

Comí sobre todo vegetales ya que tienen infinidad de platos basados en hortalizas mediterráneas absolutamente deliciosos, pero no me resistí a probar un kebab in situ, eso sí, fue de pollo.

En el capítulo de pendientes está el pescado, en especial el fish sandwich, de venta en cualquiera de los puertos, pero que no sé por qué no conseguí en Eminönü, aunque para compensar, sí que comí mejillones, que cocidos y preñados de arroz con un toque picante son un tentempié socorrido, sabroso, barato y diferente.

La deliciosa melva

La deliciosa melva

Y para que no quede duda de que estamos en los confines de Arabia, los panes con sésamo o sin él… que se compra en carritos fijos o ambulantes.

La primera noche cené en un local de primera fila porque estaba cansada y si bien no le fue caro al bolsillo, sí al buche porque los platos eran más grades en la foto que en la realidad.

Así que al día siguiente salí hacia la puerta de atrás, y así acabé sentada en las mesas de fuera del Namli Rumeli Köftecisi, rodeada de lugareños que pedían (casi todos lo mismo) de la corta y económica colección, comían, pagaban y se marchaban, como si les cobraran por el tiempo de ocupación del local.

Acierto para los de fuera y clásico para los locales

Acierto para los de fuera y clásico para los locales

Especializado en las albóndigas típicas, que el constantinopolitano frente al que me sentaron me recomendó pedir junto a la ensalada de habas, el aúténtico hallazgo, junto a lo barato y casero del lugar, fue el postre: Melva.

Difícil de encontrar probablemente debido a su origen humilde ya que se compone de almíbar y sémola, creo que es de los dulces más sabrosos que me he llevado a la boca. ( www.namlirumelikoftecisi.com)

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsa misma noche y en otro golpe de suerte, comí yo solita en el Ayazma. Desplazado sólo unos metros de las avenidas principales y en temporada baja, la competencia es tan feroz, que las dos veces que comí magnífcamente allí, lo hice yo sola. Desde la atención a la calidad de los productos a la confección de los platos es incuestionable, y a un precio más que razonable.

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Buenísimo y barato, servido al estilo turco

Al día siguiente le tocó el turno al kebab. En la misma calle que el Ayazma un poquito más hacia el centro. Resultó ser un local de lo más típico en que el curioso cocinero se preocupaba de si me gustaba y se alegraba de que así fuera. Escandalosamente barato, y más calidad precio. En la próxima visita tendré que explorar el mundo de las paelleritas en las que sirven unos curiosos revueltos.

No me dio tiempo a más en tres días pero me relamo cada vez que pienso que voy a volver a la capital otomana.

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