Ponda: La Goa Interior, los Templos y el Notas

Es inevitable, hay ciertos conceptos fuertemente ligados a Goa, como la playa y el mar, pero con solo desplazarse unos kilómetros hacia el interior se revelan nuevos y fascinantes aspectos de estas tierras con poco en común con la costa turística o el centro urbano de Panjim.

Colina arriba y abajo en dirección a Ponda con la excusa de visitar un par de templos, el paisaje, tropical todo él, alterna tonos de verde de plantaciones de especias o caña con palmeras, cocoteros, bananeros y frutales, ríos que cruzan una y otra vez los caminos y el sol que tan pronto te vigila con rigor como desaparece oculto tras la frondosa vegetación.

La población de Ponda no tiene gran interés. Es un cruce de caminos en el que se puede encontrar un poco de todo, hasta un zumito de caña. Nosotros encontramos al notas.

¿Coca Cola o Pepsi? en Ponda.

¿Coca Cola o Pepsi? en Ponda.

Privilegios de contar con amigos en tantos rincones del mundo (gracias, muchas, todas y más Uxi y Óscar) esta fue una excursión en coche, yo al mapa y Óscar, experto ya en las normas no escritas del caótico tráfico indio, al volante.

El notas, que hacía nada por la calle o eso parecía, se ofreció a guiarnos a algún sitio donde Óscar pudiera encontrar tabaco. Menudo y sonriente, daba instrucciones lacónicas y repetitivas en su escaso inglés desde el asiento de atrás: ahead, ahead. Slow, slow…

Al preguntarle como llegar a Mardol y Priol para visitar sus templos, se volvió a subir al coche. Y así con un guía improvisado, nos dirigimos primero al templo de Mahalasa Narayani.

El recinto es grande y estaban en fiestas, por lo que estaba rodeado de puestos en que se vendían desde esencias o sándalo hasta ribetes de ganchillo de todos los colores. Una gran vaca blanca yacía a la sombra a uno de los lados del templo, al que nos estaba vedada la entrada,

Vaca Sagrada en Mardol

Vaca Sagrada en Mardol

contemplando con tranquilidad unos carros con figuras de animales para los desfiles religiosos que en occidente serían la atracción de la feria girando en un tiovivo.

El notas vagaba adelante y atrás, todo sonrisa, puede que divertido por nuestro acento o porque de algún modo entendía nuestra conversación… y es que, por inquietante que resulte, a veces eso era lo que parecía.

Si en principio creímos que ahí se acababa su misión, resultó que no, y resuelto regresó a su puesto de mando en el asiento trasero del coche, para retomar la letanía de indicaciones y una conversación con Óscar en que ambos hablaban respetando turnos pero la comunicación brillaba por su ausencia y yo aún lamento no haber grabado.

Así llegamos al Templo de Shree Manguesh en Priol y su enorme estanque a la entrada.

Templo de Mahalasa Narayani

Templo de Mahalasa Narayani

En éste sí nos dejaron entrar… y salir, y allí seguía el notas, que ya había rehusado a decirnos su nombre al menos una docena de veces.

A estas altura y a punto de iniciar el camino de retorno ya nos preguntábamos si querría algo, pero rechazó la propina cada vez que se la ofrecimos y de vuelta al coche nos pidió que le lleváramos a la estación de autobuses de Panjim… puede que solo quisiera dar un paseo en coche…

No hubo forma de sacarle una foto o de averiguar su nombre, no aceptó dinero o que lo acercáramos a donde le recogimos, y allí se quedaron la expresión divertida y la mirada traviesa como riéndose de nosotros mientras nos alejábamos dejando atrás Ponda, los templos, la selva, y como no, al notas.

Cosas que pasan en la India…

Para que os hagais una idea de  casi todo…  unas pocas fotos… ninguna del notas.

Shree Mangueshi Temple, Priol

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