Los Cinco Sentidos y los Seis Sabores

La tradición ayurvédica, y no nos engañemos, no la sigue ni de lejos todo el mundo, mantiene infinidad de recomendaciones para el buen comer.

Sirviendo Sambar

Sirviendo Sambar

Cantidades, horarios, productos de temporada, combinación o no de alimentos, modos de cocinar o no los productos, adecuación al tipo de comensal, material de los recipientes en los que preparar o servir según que platos, o según a quién… como en casi todo tratado de procedencia hindú la clasificación tiende al infinito, tanto que seguramente es imposible seguir sus normas estrictamente.

Sin embargo, es asombrosamente sencillo encontrar en Trivandrum lugares económicos y fiables en los que se cumplen muchos de los requisitos básicos, al menos para la comida del mediodía.

Los locales suelen denominarse “Hotel”. La clientela se sienta allí donde hay una silla libre, y en la mayoría los precios están expuestos en la pared. Hay un lavabo para lavarse manos y boca al empezar y terminar, y una jarra con agua hervida y caliente y algunos vasos sobre la mesa. Los hoteles abren temprano, y permanecen abiertos todo el día aunque lo que se puede pedir varía según la franja horaria y no siempre lo advierten en sus cartas (si es que las tienen). En algunos también sirven zumos naturales y mayor variedad de platos.

Dosha y Poori, Dos Desayunos Típicos

Dosha y Poori, Dos Desayunos Típicos

Son muy baratos, y aún siendo su concepto de la limpieza más distante del occidental que el que tienen del pan, hay una gran diferencia entre unos y otros locales… cuestión de observar y decidir.

Para empezar está el desayuno tradicional: Hay toda una colección de panes para elegir (idli, dosa, chapatti…), aunque ninguno se parece en nada a lo que nosotros llamamos pan, y van acompañados de algunos platos típicos como el sambar, el chutney de coco, o el masala de patata.

A última hora de la tarde también es típico consumir estas variedades o acudir a los chiringuitos del té a los que sólo menciono porque merecen su propia entrada y la tendrán a continuación de ésta.

Desde las once y media o doce del mediodía hasta más o menos las tres se sirven platos a la carta, pero mayoritariamente “meals” como suele anunciar un cartel fuera en que se lee “meals ready”:

Bandeja de Meals

Bandeja de Meals

Al entrar, pagas (unas 50 rupias) y te dan un cupón. Lo entregas y te traen la bandeja carcelaria con sus huequecitos para cada cosa: El arroz que te sirven después, la pappada, y los platos o “side dishes”. A veces en unos cacharritos también te dan yogurt (curd) y “payasam” (un dulce típico). Lo tradicional, y en algunos sitios lo sirven así, es comer sobre una hoja de plátano, pero lo cotidiano se impone y la bandeja es más cómoda, aunque no cumple tan correctamente su función ayurvédicamente hablando. Si tomas algo más te hacen la nota y lo pagas después.

En la comida, se deben utilizar los cinco sentidos, y así están representados:

La vista: Los colores importan, y por ejemplo un exceso de “rojo” aceleraría innecesariamente el metabolismo. El fondo verde que enmarca la comida en su versión tradicional es un color pacífico que ayuda a comer con tranquilidad y sosiego. Sobre él, cada componente tendrá diferente color.

El olfato: La comida del sur de la India está repleta de especias que cumplen todo tipo de funciones, siendo una excitar los órganos encargados de percibir los aromas. Éste sentido además, se combina con el gusto.

Meal con Dalh sobre el Chamba

Meal con Dalh sobre el Chamba

 El oído: En la bandeja viene una Pappada o Pappadum, un pan redondo y crujiente hecho de harina de arroz que se debe romper antes de empezar anunciando con su crujido que comienza la ceremonia de comer. Mezclar sus trocitos con el arroz y las salsas ayuda, y mucho, a dar consistencia a los puñaditos y convertirlos en bocados en lugar de esparcir su contenido de vuelta a la bandeja

El tacto: Lo de comer con la mano no es para no fabricar cubiertos, sino porque tocar la comida es para los hindúes necesario para disfrutarla en toda su extensión, sentirla, mezclarla, darle la consistencia adecuada y  preparar al cuerpo para recibirla y asimilarla de la mejor manera.

Y por fin, el gusto: Es obvia su importancia, pero es que para respetar la tradición, los seis sabores que distingue deben estar representados en la comida: Dulce, salado, ácido, amargo, picante, y astringente. Por eso siempre hay un “pickle” o encurtido picante y ácido, un poquito de sal, el payasam que es dulce y el  “curd” que es ácido completando con el resto de los platos todos los sabores

 Te dan a elegir entre arroz blanco o integral, al que llaman “red rice” o chamba y te sirven un montón.

Luego vienen con su cacharrito de las salsas: Sambar, Daal y Pulissery, mi favorita, hecha de piña y yogurt.

Puedes repetir salsas, arroz o platillos laterales hasta reventar, y el arroz te dará esa sensación.

Arroces, Salsas y "Side Dishes" Listos para Servir

Arroces, Salsas y “Side Dishes” Listos para Servir

Todo se mezcla con los dedos, más o menos según el gusto de cada uno se coge un puñadito… y a la boca. Los sabores son sorprendentes e intensos. En cuatro meses no me he aburrido de esta dieta, y sin embargo la extrañé en 15 días en Sri Lanka… sé que será una de las cosas que más eche de menos tras mi partida.

El yogurt (curd) hay quien lo añade sobre las salsas. Personalmente como más me gusta es sólo con el arroz y un puñadito de sal… Si alguien me dice que eso es delicioso hace unos meses me habría reído en su cara, pero… lo es.

Y el payasam, cada día es un poquito diferente, según sea de pasta o legumbres y las especias que le añadan. La tradición ayurvédica recomienda tomar el dulce al principio de la comida aunque mucha gente lo toma al final a modo de postre, y otros tantos, entre los que ahora me cuento,  a sorbitos por el medio, contrastando el resto de los contundentes gustos.

Normalmente no se bebe durante las comidas sino antes o después, aunque no inmediatamente, y no se toma té o café como sobremesa sino entre horas.

 Cuando acabas, te levantas, te lavas la mano y la boca (o en mi caso, las manos… lo de lavarme una sola sigue siendo raro) y te vas, que para eso pagaste al entrar.

 Hay muchos locales no vegetarianos, en los que añaden un curry de pescado o de pollo. Los tres que recomiendo a continuación son vegetarianos, que es la comida que me apetece comer aquí. Y no he sufrido de ningún trastorno intestinal (que además podría ser por otras mil cosas)

 Practicamente a diario, como en el Brahmín’s Café, junto a un edificio del SP Fort Hospital y casi enfrente de otro, en el West Fort… si no andando, cualquier rickshaw sabe llegar al hospital, y es allí mismo. Sabroso, casero y limpio (limpio indio, se entiende)

Brahmin´s Cafe

Brahmin´s Cafe

Mi otro favorito, en el que me gusta particularmente el sambar (que no me convence en el resto de locales) es el Hotel Krishna, en MG Road justo enfrente del Ayurveda College, referencia estupenda para encontrarlo.

Un poco más caro, más bonito y con la carta más amplia de los tres, el Ariya Niwas Restaurant sirve unas meals enormes y sabrosas. Está en Manorama Road en Tamphanoor, calle que cruza MG Road y en la que se encuentran la estación de tren y una de las de autobuses, así que también es fácil de encontrar.

Saboreando estas opciones de bajo presupuesto os dejo con la impresión de haber contado muchísimas cosas y a la vez no haber hecho más que empezar. La comida india es todo un universo…

 El enlace a las fotos es el mismo que el de la comida y el té, pero por si acaso, aquí lo teneis:

Pescado / Fish

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Kerala: Qué Comer y Qué Beber. Punto y Seguido

No sé por donde empezar… las diferencias a la hora de comer son tantas y tan variadas como lo es el repertorio de platos, golosinas, tentempiés o locales en los que hacerse con algo que llevarse a la boca y que convierten al sur de la India y en particular a Kerala y Trivandrum en destinos perfectos para deleitarse en sus tradiciones gastronómicas.

Por supuesto existen los restaurantes al estilo y gusto occidental con una amplia oferta de variedades de cocina india, fusión, china, o internacional, que significa occidental… con cierta presencia de las multinacionales de la “fast food” que anuncian orgullosas en sus carteles de bienvenida: “Nuestra comida contiene glutamato monosódico”, ahí queda eso.

Esta oferta aumenta y se diversifica al acercarse a la costa turística añadiendo marisco y pescado fresco como uno de sus reclamos, pero ya que no los he visitado apenas, no me detendré en este segmento.

Típico comida del mediodía

Típico comida del mediodía

Además, me parece mucho más interesante explorar y dar a conocer la comida tradicional de la India meridional a la que soy cada vez más devota aunque después de cuatro meses sigo sin saber lo que como la mitad de las veces… ni falta que me hace porque todo está buenísimo.

La gastronomía India es tan extensa y diversa que es absurdo intentar abarcarla incluso si me ciño a la sureña, así que me referiré sólo a lo que come la gente de la calle, como yo.

Como las distancias aquí son grandes, y más si las medimos en tiempo, son mayoría quienes comen fuera, bien llevándose la comida en unas fiambreras metálicas apilables la mar de graciosas, en los locales o incluso con el sistema de “take away” más cañí que os podais imaginar, embolsando el “sambar” (una especie de estofado o salsa vegetal que va con todo) en bolsa de plástico con nudo y envuelta en periódico para conservar el calor . En otro envuelto, el arroz o algunos panes.

Y como los “hotels” y los “tea stall” merecen sus propias entradas, vamos con otras curiosidades.

En cualquier calle hay tiendas en que se vende todo tipo de fritanga embolsada. Las hay básicamente de dos tipos: Picante y muy especiada, o dulce, muy, muy dulce.

Puesto de Frituras Fritangueras

Puesto de Frituras Fritangueras

No se cuentan entre mis favoritas ya que, cuando no están fritas en aceite de coco que impregna lo que toca de un aroma y sabor característico que me desagrada, directamente empachan. Muchas, además, añaden a su sabor en exceso grasiento el deje revenido del uso infinito, y es que hay sitios en que no cambiar jamás el aceite se convierte en marca de la casa.

Pero hay otros dulces que se dan un aire a nuestro turrón y que no están nada mal. Los más comunes son de cacahuete, “ground nut” como le llaman aquí, en una variedad muy pequeñita y sabrosa, o de sésamo, y de “jaggery” o panela, el primer derivado del azucar de caña sin refinar… Si se consiguen en versión casera es de lo más sano, siempre tomado con moderación, claro. Crujientes y dulces, pero no en exceso, son un tentempié agradable y energético.

Y todos estos productos se pueden conseguir no solo en las tiendas de fritanga, sino en las innumerables “stationery”, a las que sólo les falta servir tazas de vino Barrantes y vender chorizo de casa para ser tal cual las tiendecitas de aldea. En ellas, muchas veces, hay colgados delante tres o cuatro racimos de plátanos de distintas variedades.

Asando Maní

Asando Maní

Hay además puestos callejeros, fijos o móviles en donde comprar desde palomitas o cacahuetes recién tostados a una especie de pancakes de harina y huevo, fruta variada o té.

Se me quedarán atrás un montón de peculiaridades, pero hay dos que tengo que mencionar.

Una es el pan de molde, porque es tan fácil de encontrar… y un recurso tan socorrido para los occidentales que echamos tanto de menos el pan nuestro de cada día… ¡Ja! Hasta que le das el primer bocado y compruebas que es dulce, y mucho… y comienza la búsqueda… cuántas composiciones habré leído estos meses… y sólo en dos sitios lo he encontrado sin azúcar… (Los supermercados Nilgiri’s y The Bread Factory, una especie de delicatessen que pertenece a la caadena de restaurantes Azad. De ambos hay más de una tienda y una está en MG Road)

Alcohol: Única Fila India

Alcohol: Única Fila India

La otra es sobre la alineación.

Y es que en India, y eso que en Kerala no son campeones en esta disciplina, las colas se hacen para saltárselas, a codazos si hace falta.

Menos una… la de las escasas tiendas de licor. En Trivandrum no se sirven bebidas alcohólicas más que en contadísimos locales con licencia para ello, y ninguno barato, pero al caer la noche, puedes ver claramente dónde están las tiendas, no por su señalización, sino por las filas ordenadísimas de pacientes bebedores que no se empujan ni presionan… sorprendente. Ni en el templo son tan educados… debe ser que la ansiedad los paraliza.

 Y no tomando una copa me quedo, sino cocinando entradas, que con esta espero que os haya abierto el apetito lo bastante como para ir de comida. Si os ha entrado también sed, luego nos tomamos un té. Es lo que hay.

Aquí os dejo el enlace a las fotos…

Pescado / Fish

Ponda: La Goa Interior, los Templos y el Notas

Es inevitable, hay ciertos conceptos fuertemente ligados a Goa, como la playa y el mar, pero con solo desplazarse unos kilómetros hacia el interior se revelan nuevos y fascinantes aspectos de estas tierras con poco en común con la costa turística o el centro urbano de Panjim.

Colina arriba y abajo en dirección a Ponda con la excusa de visitar un par de templos, el paisaje, tropical todo él, alterna tonos de verde de plantaciones de especias o caña con palmeras, cocoteros, bananeros y frutales, ríos que cruzan una y otra vez los caminos y el sol que tan pronto te vigila con rigor como desaparece oculto tras la frondosa vegetación.

La población de Ponda no tiene gran interés. Es un cruce de caminos en el que se puede encontrar un poco de todo, hasta un zumito de caña. Nosotros encontramos al notas.

¿Coca Cola o Pepsi? en Ponda.

¿Coca Cola o Pepsi? en Ponda.

Privilegios de contar con amigos en tantos rincones del mundo (gracias, muchas, todas y más Uxi y Óscar) esta fue una excursión en coche, yo al mapa y Óscar, experto ya en las normas no escritas del caótico tráfico indio, al volante.

El notas, que hacía nada por la calle o eso parecía, se ofreció a guiarnos a algún sitio donde Óscar pudiera encontrar tabaco. Menudo y sonriente, daba instrucciones lacónicas y repetitivas en su escaso inglés desde el asiento de atrás: ahead, ahead. Slow, slow…

Al preguntarle como llegar a Mardol y Priol para visitar sus templos, se volvió a subir al coche. Y así con un guía improvisado, nos dirigimos primero al templo de Mahalasa Narayani.

El recinto es grande y estaban en fiestas, por lo que estaba rodeado de puestos en que se vendían desde esencias o sándalo hasta ribetes de ganchillo de todos los colores. Una gran vaca blanca yacía a la sombra a uno de los lados del templo, al que nos estaba vedada la entrada,

Vaca Sagrada en Mardol

Vaca Sagrada en Mardol

contemplando con tranquilidad unos carros con figuras de animales para los desfiles religiosos que en occidente serían la atracción de la feria girando en un tiovivo.

El notas vagaba adelante y atrás, todo sonrisa, puede que divertido por nuestro acento o porque de algún modo entendía nuestra conversación… y es que, por inquietante que resulte, a veces eso era lo que parecía.

Si en principio creímos que ahí se acababa su misión, resultó que no, y resuelto regresó a su puesto de mando en el asiento trasero del coche, para retomar la letanía de indicaciones y una conversación con Óscar en que ambos hablaban respetando turnos pero la comunicación brillaba por su ausencia y yo aún lamento no haber grabado.

Así llegamos al Templo de Shree Manguesh en Priol y su enorme estanque a la entrada.

Templo de Mahalasa Narayani

Templo de Mahalasa Narayani

En éste sí nos dejaron entrar… y salir, y allí seguía el notas, que ya había rehusado a decirnos su nombre al menos una docena de veces.

A estas altura y a punto de iniciar el camino de retorno ya nos preguntábamos si querría algo, pero rechazó la propina cada vez que se la ofrecimos y de vuelta al coche nos pidió que le lleváramos a la estación de autobuses de Panjim… puede que solo quisiera dar un paseo en coche…

No hubo forma de sacarle una foto o de averiguar su nombre, no aceptó dinero o que lo acercáramos a donde le recogimos, y allí se quedaron la expresión divertida y la mirada traviesa como riéndose de nosotros mientras nos alejábamos dejando atrás Ponda, los templos, la selva, y como no, al notas.

Cosas que pasan en la India…

Para que os hagais una idea de  casi todo…  unas pocas fotos… ninguna del notas.

Shree Mangueshi Temple, Priol

Madurai: Vuelta a la India

Madurai me devuelve a la India.

Me explico: Técnicamente, Kerala y Goa pertenecen a la India.

Torre del Templo de Meenakshi

Torre del Templo de Meenakshi

Si lo son, el resto es otra cosa, y si lo de aquí es la auténtica India, Kerala y Goa solo lo son en cierta medida.

Nada más bajarme del tren, acoso y derribo por parte de los taxistas de autorickshaw tratando de arrastrarme al hotel que ellos quieren aunque sea más caro que el que yo elegí y conserven cadáveres milenarios de cucarachas del tamaño de mi pie en la puerta de cada habitación dejando bien patente que hace mucho, MUCHO, que nadie ha pasado una escoba por ahí.

El ataque es normal, el estilo… diferente, y el que queda de recogerme para llevarme al aeropuerto a la mañana siguiente, ni se presenta.

Las calles, muchas sin asfaltar o tapadas con la tierra que va cubriendo lo que en su día fue asfalto.

Vaca Sagrada

Vaca Sagrada

El hedor… del que me había olvidado porque en la costa sudoeste de India puede oler mal pero no es lo mismo, ni en variedad de registros, ni en constancia, ni en la agresividad. Aquí la podredumbre la respiras antes de verla.

Hay baños públicos cada pocos metros que delatan su falta de presencia en muchas viviendas. Los ves cuando los buscas. Los buscas porque los hueles. Las vacas pastan basura sagrada.

Los puestos callejeros diversifican su oferta: Lo mismo cosen que planchan que proveen de alimento o bebida.

Y la estridencia… El oído sufre… las bocinas suenan tenaces como si su sonido fuera vara de Moisés abriendo camino como ésta en su día separó el mar y te aturden más que te orientan sobre los vehículos que se aproximan.

Calle de Madurai

Calle de Madurai

La estación de tren oculta, tras su moderna entrada, esa India en la que la gente se tira por el suelo de forma anárquica dibujando pasillos sinuosos y cambiantes.

En gran parte es una cuestión de intensidad, no cabe duda, pero no sólo. La actitud de sus gentes ante el viajero extranjero, y en particular ante una mujer sola es diferente. Hacer no hacen nada, pero no te miran igual ni te hablan igual. Es cultural y educacional, y e n Kerala y Goa te lo dicen… es otra cosa.

Madurai me ha devuelto a esa India y me ha abofeteado con ella, dos veces… al ir desde Kerala, y aún más fuerte al volver de Sri Lanka: en quince días el contraste me pilló con la guardia baja

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Nandi Mirando Hacia el Templo

En su defensa, diré que el sopapo iba teñido del contundente azul del cielo que se funde con el del fondo de las torres del Templo de Meenakshi y del rojo, amarillo y blanco de la cúrcuma que adorna las frentes de los fieles y las estatuas, de los miles de brazos de los cientos de dioses que gobiernan la capital cultural y religiosa de Tamil Nadu, del olor a jazmín y sándalo que anuncia la proximidad al templo, del sabor de los deliciosos thalis y del zumo de caña de azúcar, de la mirada atenta de Ganesha y Nandi y de los saris festivos que visten las indias que desde todas partes del país y del mundo se acercan junto a curiosos turistas a visitar el templo más sorprendente que haya pisado.

Celebración en una Callejuela

Celebración en una Callejuela

He de añadir que con sus pros y sus contras la magia no decae y a la vuelta de la esquina, en una angosta callejuela lateral puedes encontrar una verbena popular ante un humilde altar a la sombra del grandioso Meenakshi. … y lo que no te gusta se aminora o se desvanece…

El viajero que venga de la India del norte encontrará en Madurai una ciudad  de ambiente más amable, con buena comida y cierta infraestructura hotelera ya que recibe constantemente viajeros por motivos culturales y religiosos.

Palacio de Thirumalai

Palacio de Thirumalai

Si bien para mi Madurai tiene poco que ofrecer al viajero fuera del Templo de Meenakshi y el Pudhu Mandapam, mercado que se sitúa tras su fachada Este, éstos justifican más que de sobra una o más visitas, y su propia entrada en este blog.

El Palacio de Thirumalai, no es nada impresionante, o al menos no después de visitar Meenakshi, salvo por el precio de la entrada, que promete más de lo que da, y el museo de Gandhi es un recorrido interesante por la historia de India, sus dominaciones y revoluciones en que no se andan con chiquitas acerca del papel jugado por el Imperio Británico. Pero para leer, y en inglés… bien puedes consultar la Wikipedia sin salir de casa.

Fotos: http://www.flickr.com/photos/afuerasyalrededores/sets/72157633492890965/

Datos prácticos: Para dormir, me quedé en el TM Lodge, recomendado como opción barata en Lonely Planet, tiene habitaciones individuales por 400 rupias. El baño es al estilo indio pero está limpio al igual que las sábanas, y en el desagüe ponen una tabletita de esas anti-cucarachas que me hizo suspirar de alivio. La situación tanto para la estación de tren como para el templo es estupenda y es fácil y barato encontrar donde comer justo al lado.

http://www.madurai.com/tmlodge/

La web es genial, abajo del todo a la derecha, la habitación individual, tan básica como es. Los precios no están actualizados. La individual es de 400 rupias, pero lo mejor es la foto como si fuera una torre exenta con cielo alrededor. No lo es. Está en una calle atestada de edificios.

Aquí os dejo también el enlace de tripadvisor:

http://www.tripadvisor.in/Hotel_Review-g297677-d1947807-Reviews-TM_Lodge-Madurai_Tamil_Nadu.html

Sobre comida y transporte, más detalles en sus propias entradas de este blog.

La parte más vívida e interesante de Madurai se recorre perfectamente andando, y es además lo más recomendable para captar la particular naturaleza de esta ciudad que se extiende alrededor de un templo excepcional en todos los aspectos.

La India en Tren

El sistema de transporte por antonomasia de la India. Imprescindible por útil y barato, y recomendable como experiencia, es sin duda el tren.

He aquí algunos enlaces, comentarios y consejos que os pueden ser de utilidad:

Lo primero, cuando no tienes experiencia y necesitas más información es consultar ésta página:

http://www.seat61.com/India.htm

Adjunto el enlace de India, pero tiene toda la información relevante y actualizada de los ferrocarriles de todo el mundo. Un lujo.

Oficina de Reservas en la Estación de Trivandrum

Oficina de Reservas en la Estación de Trivandrum

Para largas y a veces no tan largas distancias, es recomendable reservar con antelación, en determinadas fechas y líneas, bastante antelación, para lo que se puede acudir a la Oficina de Reservas de la Estación Central más cercana y rellenar un formulario a entregar en la ventanilla y pagar.

Existe la opción de reservar por Internet, al parecer no es complicado, pero para compensar, darse de alta en el sistema, paso previo imprescindible, es un calvario indesentrañable que además funciona mal en muchas ocasiones (o yo he tenido mala suerte, que puede ser). Además, exige tener activo un número de teléfono local.

Como al fin y al cabo es la página oficial, aquí os la dejo:

Vías del Tren

Vías del Tren

http://www.indianrail.gov.in/

Otra opción, en mi opinión más sencilla, es consultar ésta página:

http://www.cleartrip.com/trains

Clarísima y fiable, puedes comprar directamente o anotar la información y dirigirte a la Oficina de Reservas sabiendo exactamente lo que quieres. Te informa de si hay plazas disponibles para el tren, fecha y clase que buscas y te informa del precio del billete y horarios, con lo que ya no tienes que preguntarle a nadie.

Otra cosas, ante la duda, en India, siempre es mejor comprar el billete, ya que además de ser muy baratos, se puede cancelar y recuperar si no todo gran parte del importe incluso después de la salida del tren.

 Un par de consejos más basados en mi experiencia personal, así que seguramente discutibles pero que espero que os sirvan:

  • Para trayectos de más de cinco horas, es mejor viajar de noche y tratar de dormir, elijas la clase que elijas.
  • Las clases superiores cuentan con baño al estilo occidental, y es una de las cosas que nos suelen atraen a los viajeros occidentales, sin embargo no es buena idea. Los indios no lo saben usar y siempre está mucho más sucio que los de estilo indio.
  • Literas Laterales en un Vagón Sleeper

    Literas Laterales en un Vagón Sleeper

    Las mujeres que viajan solas, van más seguras en el clásico vagón de sleeper que en algunos de primera, y es que son compartimentos que se pueden cerrar desde dentro de 2, 4 o 6 literas. La privacidad, que es una ventaja viajando en compañía, pude ser un problema cuando compartes con desconocidos.

  • Pregunta antes de la hora de llegada cuanto queda para tu parada… estos trenes llegan muchas veces con adelanto de hasta 15 o 20 minutos a las paradas principales.
  • Lleva algo para cubrirte y para taparte el cuello y la cabeza especialmente si duermes en la litera superior. Los ventiladores están muy cerca, y se nota.
  • Para gustos las mejores y peores literas, pero la del medio es sin duda la peor. Las preferidas de algunos son las de pasillo, pero no creo que sean las ideales para los extranjeros… sólo te hace quedar más expuesto a las curiosas miradas del resto del pasaje.

 Por supuesto se podría entrar en muchísimo más detalle, pero con esto hay más que suficiente para tomar una primera decisión informada. Luego se trata de disfrutar la experiencia de pasar veinte horas en un tren y descubrir que no era para tanto…

Aukana, Ritigala y Sigiriya: El Mito Hecho Piedra

Dicen que es prerrogativa de los narradores de historias el dotar de misterio a lugares y personajes, y puede ser cierto en algunos casos, pero no en el de Sigiriya o sus alrededores.

Lago con la Roca del León al Fondo

Lago con la Roca del León al Fondo

La magia se te cuela por los poros. El cielo se confunde con el cristal de sus lagos, repletos de vida, tanto que resulta atrevido afirmar que las nubes surcan el aire y se reflejan en el agua. Bien pudiera ser al revés.

La luz es intensa y define cada árbol, cada flor de loto, las plumas de un pavo real y los colores de las milenarias formaciones rocosas que emergen como poderosas columnas reclamando su espacio en un paisaje dominado por marismas y manantiales.

Plantaciones de arroz en distintas etapas de crecimiento dan cobijo a garzas y otras acuáticas vigiladas desde pequeñas casetas en que espantapájaros humanos se preparan para ahuyentarlas con petardos si la cosecha peligra.

Leopardos y elefantes, monos y todo tipo de animales grandes y pequeños pueblan sus tupidos arbolados a caballo entre jungla y

Restos de Ritigala

Restos de Ritigala

bosque, bajo los que duermen, a veces aún sin desenterrar, los suelos que un día pisaron hombres y mujeres de otros tiempos y creencias olvidadas. El oído se agudiza, rodeado por sonidos nuevos para el visitante, a veces aterradores a la sombra de las hojas y puedes sentir pequeños ojos clavados en la espalda al adentrarte en Ritigala y sus ruinas mientras te preguntas si has cambiado de continente y visitas de nuevo el mundo maya.

Buda de Aukana

Buda de Aukana

Y de pronto Buda se yergue en Aukana del paranirvana en el que dormita en los templos excavados en las montañas que circundan el área, y desde su serena dignidad contempla a los fieles que le rezan como así ha sido por siglos

Pero nadie viene a Sigiriya por su sobrecogedora belleza o el atractivo de su fauna, sino porque hace mucho, mucho tiempo, los hombres culminaron la montaña para establecer su trono, y para aumentar su majestad tallaron las garras de un león y en su trono se asentaron. Y desde allí dominaban los cuatro puntos cardinales y eran amos del viento y del sol, y del rocío y las estrellas.

Ciudad en la Cima de la Roca del León

Ciudad en la Cima de la Roca del León

Y a los pies de la roca hicieron jardines y canales y horadaron la piedra para que el agua más pura besara la tierra y la germinara para el deleite de sus sentidos.

De aquellos tiempos casi nada está entero, quedan los cimientos, las sombras, los recuerdos; pero la grandeza no se ha ido, la grandeza permanece.

Desde la cima de la roca del León se respira la realidad del mito, se percibe la existencia irrefutable de animales que no existen, de la magia en la vida diaria, y el misterio que no ha de añadir el narrador porque está ahí, de un entendimiento divino y distinto de la razón impregnado en el aire y en el agua, pero sobre todo porque te lo dicen los pies, enraizados en la piedra, que late a un ritmo más antiguo que la vida, sabio y poderoso, y que seguirá ahí cuando todos nos hayamos marchado.

Aquí os dejo unas fotos que no hacen justicia a la belleza del lugar, y a continuación algunos consejos prácticos para quienes os animeis a visitar la zona.

Roca de la Cobra / Cobra's Rock

 Datos Prácticos:

Entrar a Aukana cuesta 750 rupias con cámara. La visita es rápida pero es mejor agenciarse un medio de transporte porque no es un destino cómodo en transporte público. Los paisajes por el camino lo compensan con creces.

En Ritigala no hay tarifa, y puedes recorrerla por tu cuenta o con guía. Están a la entrada. Es habitual dejar una donación para la conservación del parque (o eso dicen, porque no lo reflejan en ningún sitio). 500 rupias es más que de sobra. Recorrer las ruinas lleva bien una hora.

La entrada a Sigiriya cuesta nada menos que 30 $. Conviene llevar algo para secar el sudor, mucha agua y una gorra. Los guías probablemente te persigan durante un rato y todo el mundo espera propina por todo. La cara oculta de esta tierra mítica y maravillosa es la falsa sonrisa de la clase media local que fagocita y se apropia del turismo, en especial del extranjero, asumiendo que todos tenemos el mismo poder adquisitivo y que no vas a visitarlos una segunda vez. Por si acaso hay que preguntar cuanto cuesta todo y por adelantado no menos de un par de veces. El museo merece la pena y verlo con calma puede llevar bien 45 minutos. La ascensión otro tanto, especialmente si te paras un poco en los frescos y algunas de las rocas que se salen de lo común.

Detenerse en la cima y disfrutarla es una experiencia única e indescriptible. Recomiendan las guías ir a primera o última hora, y es un buen consejo. Yo me quedo con la puesta de sol desde la cima del mundo y descender cuando se va apagando la luz, para lo que hay que reservar media horita, no más tarde de las 6. Si primero vas al museo, es buena idea empezar la visita hacia las tres como tarde y comenzar a subir no más tarde de las cuatro para poder parar con calma por el camino y en la cima.

Varkala: La Roca, la Arena y el Mar

Varkala es una localidad costera de Kerala no muy grande al norte de Thiruvananthapuram a la que es fácil llegar en autobús, aunque tarda al menos hora y media, o en tren, desde media hora en adelante.

Varkala Beach

Varkala Beach

Pero no es el pueblo o la visita a su curioso templo lo que atrae masivamente a turistas extranjeros o incluso a los locales, sino las playas que tendidas a los pies de un escarpado acantilado, se extienden hacia el norte, ajenas sus blancas arenas y las olas azules que las golpean a todo lo que ocurre arriba, en el paseo del acantilado.

Y es que en la primera y mayor de las playas de Varkala conviven mundos complementarios e independientes… en su primer tramo, ocupado mayoritariamente por la población local, los bañistas se alternan con los creyentes que se acercan a los manantiales que nacen en la roca y se bañan en ellos ya que este agua se considera sagrada.

Más adelante. la palidez en la piel de los bañistas así como la escasez de tela en sus trajes de baño evidencian el cambio de público. Aunque hay tumbonas, y sobre todo sombrillas, la cantidad es significativamente menor que en Kovalam, y el perfil del visitante más heterodoxo: familias con niños pequeños, esqueléticos practicantes de yoga, hippies añejos; aunque en general, con escasa tendencia al sobrepeso y en bastante buena forma, probablemente porque las escaleras que a cada tramo comunican la arena con el paseo, allá en lo alto, no son aptas para todas las piernas.

Costa de Varkala Hacia el Norte

Costa de Varkala Hacia el Norte

A las siguientes playas, más pequeñas, se llega caminando por el acantilado. Son tranquilas y el entorno resulta mucho más natural, relajante y atractivo que el de Kovalam, y para gustos, más que el de la playa grande. Por si fuera poco, los pescadores faenan cantando y las águilas y las garzas te sobrevuelan con una familiaridad que impresiona y no quieres pestañear para fijar en la retina tanta belleza, y retener en la cámara cada detalle con la seguridad de que no has tenido que añadir nada, porque era perfecto.

El acantilado es otro mundo. Desde la arena no se aprecia porque se confunde con la vegetación y las pasarelas de madera, pero desde el comienzo del paseo, restaurantes, comercios de artesanía, ropa, sastres, resorts, hoteles, centros de belleza y masaje, ofertas de yoga, ayurveda o reiki se suceden no sólo en primera línea sino bastantes metros hacia el interior.

Despidiéndome del Sol en Varkala

Despidiéndome del Sol en Varkala

Los precios varían según la categoría de hoteles y restaurantes y dependiendo de la temporada. Como en Kovalam, todo es más caro que en la ciudad, pero el alojamiento cuando la afluencia baja y la competencia aumenta, puede llegar a ser bastante económico, desde unas 300 rupias, eso sí, sin lujos.

La vida nocturna, que la hay, aunque yo no la fui a buscar, se concentra en unos cuantos locales con música en directo. No hay toda una industria de la noche como en Goa, y es que aquí, la mayoría busca levantarse temprano para hacer yoga, recibir un tratamiento o simplemente ir a la playa.

La oferta gastronómica es amplia y normalmente, tirando a cara. Yo tuve suerte y comí muy bien y a precio razonable en el Hungry Eye.

Varkala es seguramente la mejor opción cerca de Trivandrum para pasar unos días en la playa para casi todos los gustos. La comodidad se combina con la belleza del lugar igual que la solidez ocre de la roca se funde con la mullida alfombra beige que la arena tiende hacia el océano.

La puesta de sol desde lo alto permite mirar al sol cara a cara, incluso por encima del hombro. Un sol, que como en las Rías Baixas, duerme cada noche en el mar, tiñendo el cielo de naranja y rosa cuando toca el agua.

 Unas fotos de Varkala,

Estanque del Templo / Temple Pond

Y un álbum sólo de pájaros… esa mañana mi cámara no pudo tener más suerte…

Garzas / Cranes

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