LUCES Y SOMBRAS BAJO EL SIGNO DEL CÁNCER DE MAMA / LIGHTS AND SHADOWS UNDER THE SIGN OF BREAST CANCER

LUCES Y SOMBRAS BAJO EL SIGNO DEL CÁNCER DE MAMA

(scroll down for the English version)

INTRODUCCIÓN Y ACLARACIONES

En el texto que viene a continuación resumo meses de conflicto con miedos e ideas preconcebidas sólidamente instaladas en nuestra sociedad y con un sistema de salud basado en protocolos que no está acostumbrado ni cómodo con alguien que quiera hacerse plenamente responsable de su vida. También hablo de lo que me ayudó a sobrellevar la situación.

No es mi intención convencer a nadie de seguir determinados tratamientos o abandonar otros. Valoro la medicina occidental. Puede hacer cosas extraordinarias y salvar vidas en condiciones extremas. A mi entender, las medidas de prevención contra el cáncer son excesivas y basadas en el miedo. Además las terapias se basan mucho en “contener” en lugar de en curar. Para sanar, es necesario conocer el origen de la dolencia y tratar eso. Medicinas alternativas y tradicionales consideran que la enfermedad se origina con un desequilibrio, un desacuerdo entre nuestro cuerpo, mente y emociones que provoca un funcionamiento anormal en ciertas partes del cuerpo.

Soy plenamente consciente de que doctores, enfermeras, familia y amigos que  no apoyan o no entienden mi punto de vista, confían en un sistema de creencias diferente y más común. Yo lo respeto… No tuve la sensación de contar con el espacio suficiente para hacer las cosas a mi manera, para pedir más información, para cuestionar al sistema y decidir.

Esta es mi historia, una experiencia personal que puede que encuentre resonancia en algunas personas o quizás consiga todo lo contrario. Hice lo que hice, acepté lo bueno y lo malo y estoy en paz con ello. Aun así, oigo demasiadas afirmaciones bien intencionadas y poco informadas, veo campañas recaudando dinero para la investigación contra el cáncer, o animando a la gente a “sonreír y ser valiente”. Con eso aún tengo problemas porque  está afianzando a la industria y la mayor parte de las veces no ayuda a la gente.

Ahora sé que parte de la información que obtuve después de la cirugía me hubiera hecho tomar otras decisiones. También que no tenía ni idea de lo frustrante y limitador que puede ser nuestro sistema de salud y lo habituales que son los sesgos y discriminaciones  por razón de género incluso aquí. Descubrí que personas que había permanecido en silencio se sentía aliviada y dispuesta a hablar después de oírme. He intentado empezar a escribir sobre ésto un millón de veces y es la primera que puedo hacerlo sin un nudo en la garganta. Así que, tened paciencia conmigo. Espero que sea de utilidad para alguien.

EL BULTO

Hacia finales de mayo de 2014, encontré un área inflamada en mi pecho izquierdo. Fui al médico, quien, en nombre de la prevención, nunca trató mi mastitis, pero ordenó varias pruebas en busca de posibles signos de cáncer.

Esa fue la primera de las preguntas sin respuesta que formulé a cada uno de mis médicos desde entonces: ¿por qué nunca se trató la mastitis y me pusieron en observación después?

De nuevo en nombre de la prevención me incluyeron en un grupo de riesgo puesto que dos de mis tías habían sufrido cáncer de mama unos años atrás. Tras investigar un poco descubrí que el riesgo incluye parientes en primer y segundo grado, así que las tías no cuentan. Además la composición y densidad del tejido de mi pecho siempre ha hecho difícil ver nada con claridad y, en este caso, había un área inflamada. Pero, precisamente por eso fui al médico ¿no?

Mi ginecólogo me envió a un cirujano, ya que el siguiente paso sería una biopsia. Así que o me incrustaban una aguja gigante o me quitaban el bulto “por si acaso” y yo rezaba para que no hubiera hecho falta. Mi cabeza empezó a dar vueltas. O sea, que si voy a una clínica de estética que me arreglen el pecho para ser más guapa y atractiva se sobreentiende que no habrá cicatrices visibles pero ¿tengo mucha suerte si me gano una cicatriz en nombre de una probabilidad y tengo que estar contenta con ella? Me llamaron superficial por decir que no me parecía normal. Me da igual una cicatriz necesaria o accidental, pero ¿por qué me voy a causar una sin un buen motivo? ¿Y cómo es eso superficial?

LA BIOPSIA DE AGUJA

Pedí una segunda opinión y el médico mandó hacer una biopsia de aguja. Según él había una opción razonable: la prueba. También podía ser irresponsable y decidir “no saber”.

Esa prueba ha sido una de las experiencias más horribles de mi vida. Aunque mantenía la calma controlando la respiración, me sentía como una cabra esperando ser sacrificada encima de una mesa y sujetada por dos personas. Pregunté después a algunos médicos por qué no sedan a las mujeres para estar menos presentes durante semejante trago y todos contestaron que no lo entienden. Mi mejor suposición es que las mujeres no nos quejamos y cuando lo hacemos nos dicen que nos callemos, que seamos valientes y que no preocupemos a los demás.

El resultado fue inconcluyente. El médico quería repetirlo. Rehusé: – A mí no me volvéis a tocar con el picahielos ese nunca más, dije. Quedó claro que la biopsia de aguja no es de fiar…

LA BIOPSIA QUIRÚRGICA

Escogí un nuevo médico, que coincidió: El picahielos no es fiable… Extirpar “por si acaso” volvía a ser mi mejor opción. Pregunté por los posibles siguientes pasos  pero no obtuve respuestas. Según los protocolos, cuando eliges un camino puedes estar cerrando  las puertas a otras opciones, así que muchas veces, firmas y decides con información limitada y sesgada: la que te proporciona el médico. Caminas a oscuras o casi, si, como yo, quieres hacerte cargo de tu vida. Debería poder tomar decisiones informadas, pero para eso necesito toda la información disponible.

La mayor parte de la gente que me rodeaba (infinitas gracias a las pocas personas que fueron un gran apoyo), familia y amigos, me invitaban a callarme y no mencionar lo que fuera que me molestara, y a seguir ciegamente las instrucciones de los médicos sin importar lo absurdas que resultaran para mí, lo que me hizo sentir triste, confusa, muy sola y para rematar, enfadada. Aparentemente, si sonríes y cierras la boca para que todo el mundo esté contento menos tú, estás “siendo valiente”. Cuando he comentado esto con otros pacientes de cáncer, todos refieren el mismo sentimiento de estar haciendo algo mal y finalmente optan por el silencio. Lo primero lo sentí, pero casi nunca me callé.

Tiene gracia que al final, lo que me pudo fue la sensación de deber una explicación a todo el mundo, casi una disculpa por no hacer las cosas como los demás. La gente me preguntaba por “mi estado” “qué dice el médico” o cómo estás” de esa forma inequívoca: me había convertido en mi bulto. No digo esto como disculpa, sin embargo esa sensación de confusión, de agotamiento al contestar una y otra vez las mismas preguntas para las que no tienes respuestas, realmente afectaron a mi capacidad de decisión. Mis adentros me decían claramente que no pasaba nada pero no pude soportar las miradas tristes ni las esquivas. La presión puede adoptar muchas formas, y me rendí.

La operación fue rápida. Nadie me dio instrucciones o consejo sobre posibles consecuencias. Se me estaba formando un seroma y unos días después un líquido empezó a salir de mi todavía fresca cicatriz. Sin fiebre ni inflamación, el líquido no olía ni tenía un color sospechoso: sabía que no era nada grave. Pero, ¿y si hubiera estado asustada? El seroma ralentizó la cicatrización interna y la curación. Tuve el placer de sentir otra aguja enorme para sacar el líquido. Ahora sé de un remedio mucho mejor: Emplastos de arcilla roja. Al secarse, la arcilla atrae cualquier exceso de fluido. Lo probé y funciona. Sin agujas, sin dolor, sin reabrir heridas.

EL VEREDICTO

A los diez días recibí el informe de la biopsia: El tamaño del bulto era ahora menor que en pruebas anteriores. ¡Había dejado muy claro que no tocaran nada que estuviera menguando! Lo único que me dijeron fue que era un error en el nuevo informe. Pedí una nueva biopsia en otro laboratorio: sin respuesta. En ese momento debí haber protestado por escrito y no lo hice. Hasta ese punto me estaban paralizando mi mente perdida y mis emociones revueltas. Ahora sé que eso es extremadamente común.

Según la biopsia tenía un carcinoma ductal estados 0 y 1. Me enteré (tarde y en inglés), que eso se considera pre-cáncer dependiendo del país y del médico y en muchos casos se vigila pero no se trata. Ahora, me tenían que abrir otra vez para cortar alrededor de lo que habían quitado la primera vez. ¿Por qué? Porque cuando cortan algo que está encapsulado, temen que lo hayan podido liberar con su intervención. Dicho de otro modo: Tu uña parece tener algo raro, por si acaso vamos a cortar el dedo. Analizamos la uña y si encontramos algo que parece potencialmente peligroso, por si acaso lo estamos propagando, cortamos el brazo. Más vale pájaro en mano. ¡Ah! Y recuerda estar contenta y sonreír, ¡ahora eres una superviviente!

Me rendí. Recuerdo la sensación: No debías haber autorizado la primera. Ahora esto es lo que te toca. Tú les dejaste empezar, y me rendí otra vez.

LA CIRUGÍA Y EFECTOS SECUNDARIOS: EL DESPERTAR

Me sometí a la cirugía. Mi pecho se inflamó hasta el doble de su tamaño. Me extrajeron dos nódulos linfáticos para comprobar que el cáncer no se hubiera extendido (lo que era improbable, pero los protocolos estandarizan a la gente). Se podría comprobar esto con un PET, una prueba mucho menos invasiva ampliamente usada en otros cánceres como el de pulmón o próstata, pero “no hay estudios” para usarlo con el cáncer de pecho… ¿alguien aprecia cierto patrón de género aquí?

En cambio obtienes una cicatriz en la axila que secciona un gran número de capas de fascia. Esa cicatriz a menudo se adhiere al hueso causando inmovilidad, dolor y defectuosa circulación linfática. ¿Cómo se resuelve? Movimiento, estiramiento con atención, masaje cuidadoso, liberación miofascial. Desafortunadamente no es probable, al menos en España, que recibas consejos de rehabilitación.

En eso tuve suerte. Llevaba practicando yoga durante años. Hasta dejé mi trabajo en el banco para aprender más y dar clase. Me consta que la inmovilidad sostenida e innecesaria produce estancamiento y eso no es bueno para la curación. Trabajé en ello y dos años después apenas puedes encontrar la cicatriz.

Comencé a visitar a una doctora alternativa también homeópata. Ella me recomendó la arcilla roja cuando regresó el seroma. También comencé una dieta alcalina. Mi cuerpo se había vuelto muy ácido, y tanta tensión no ayudaba en absoluto. La dieta era una medida transitoria mientras no era capaz de controlar mi estado emocional (podía controlar mis reacciones pero no cómo me sentía y por aquel entonces estaba furiosa)

LAS TERAPIAS PREVENTIVAS QUE RECHACÉ Y POR QUÉ

Según el protocolo necesitaba tratamientos preventivos. Al tener menos de 50 años  es más fácil que el cáncer vuelva (¡porque eres suficientemente joven!). La intención de todos estos tratamientos era prevenir, nunca curar algo que estuviera sucediendo entonces.

QUIMIO: Los protocolos se basan en estadísticas; eso puede que funcione en un laboratorio, o ser una pista a tener en cuenta en una decisión informada. En mi vida me preocupa el 100% de cómo un tratamiento me va a afectar a mí, y no al resto de mujeres al azar de un estudio (especialmente cuando el sistema no tiene ni idea de por qué funciona tan diferente en cada caso). Mis números decían que tenía un 18% de posibilidades de que el cáncer regresara sin quimio, 13% con quimio. Me tuve que reír: – Me dices en serio que considere tratarme con una terapia peligrosa y dañina en nombre de un 5%?¡¡Tengo más probabilidades de morir en un accidente de coche!! Mi oncóloga miró al techo: – Es el protocolo, te lo tenemos que decir. Puedes negarte. Por supuesto, eso hice. Cuando se lo conté a mi cirujano me dijo que él hubiera hecho lo mismo ¿?

RADIO: Cuando le pregunté al radiólogo por los efectos secundarios, me dijo: – Tienes que pensar en el cáncer como si fuera un ladrón que quiere entrar a tu casa. La radioterapia es un cerrojo para que estés segura dentro. No contesté a semejante condescendencia, pero recuerdo pensar Y ¿qué pasa si quiero salir?

Raramente se menciona pero una vez que recibes radioterapia, es la última vez. Te dan todo lo que puedes resistir según el protocolo. Por tanto, si te encontraras en una situación en la que tuviera sentido “comprar tiempo” y correr ese riesgo, no tendrás esa oportunidad. Me desperté una mañana con la certeza de que no quería conducir cada día al hospital durante un mes para que me chutaran radiación sintiendo como si me dieran un cuchillo para hacerme cortes en el antebrazo: Dañino, extraño, innecesario y para nada sanador. Rehusé.

HORMONAS: pregunté a algunas amigas. Me dijeron cosas como “me siento triste y falta de energía” y “te quita la gana de vivir”. ¿Eso no es lo contrario a curarse? ¿Un tratamiento que provoca eso no debería estar prohibido? No es de extrañar que muchas mujeres lo abandonen hacia el primer año y muchas no se atrevan a decírselo a los médicos. De nuevo, dije que no.

Encontré una enorme oposición por parte de mis doctores cuando rechacé los tratamientos. Todos sus argumentos se basaban en el miedo pero yo nunca había estado asustada sino abrumada. Y empezaba a sentir de nuevo el suelo bajo mis pies. Mi doctor dijo que la posibilidad de que volviera el cáncer era mayor sin radio. Repliqué: -Y aun así puede volver me radie o no. Asintió. Le dije: – No voy a causarme un daño seguro en nombre de una posibilidad. Si tiene que volver, ¡que así sea!

LAS REVISIONES Y SUPERANDO TODO TIPO DE CICATRICES

El protocolo establece revisiones primero cada pocos meses, luego cada seis y finalmente una al año hasta que pasan cinco. Esto sólo añade estrés a una situación de por sí recurrente. Muchos médicos coinciden en ello y sostienen que una vez al año es suficiente, así que eso hago, sobre todo en atención a gente que me quiere bien.

Rechacé hacerme más mamografías. Si nunca dieron una visión clara, imaginad ahora con todo el tejido cicatrizal. Me hago ecografía y si es necesario, resonancia magnética y rezo para que otras pruebas más fiables, baratas y seguras encuentren su camino en el sistema a pesar de los intereses de la industria. Yo estoy bien. Siempre he estado bien. La gente aún me pregunta cómo estoy de esa manera particular que implica ¿pero estás libre del cáncer? – ¿Quién sabe? Yo no. Y los médicos menos aún. Yo siempre me he encontrado bien, excepto cuando estaba peleando con el sistema y la sociedad o superando las consecuencias de la cirugía.

Estas han sido la mayor parte de mis batallas desde que descubrí esa mastitis. Pasé malos momentos aceptando la nueva silueta de mi pecho. Masajear la cicatriz al principio era horrible. Sabía que era bueno para mí y lo hice, con cariño a través de las lágrimas. El espejo me lo recordaba cada mañana. No hice un drama entonces, no dejé de ir a playas nudistas, por ejemplo. No me importa lo que otros piensen y el sol me sentaba bien, pero me afectaba íntimamente y no sabía si iba a querer que alguien me volviera a tocar nunca más. Es diferente y lo sé.

Me sorprendió la cantidad de mujeres calladas que después de oírme, se abrieron y compartieron conmigo que  habían pasado por lo mismo. Parece que sólo está permitido hablar del lado soleado, y lo hay: estoy bien, fenomenal, mejor que nunca. Creo que la admisión de lo negativo: el sinsentido, la rabia, la frustración y posterior depresión, han sido parte integral del proceso curativo. Es necesario afrontarlo para ser capaz de verdad de dejarlo atrás y seguir adelante.

LOS MÉTODOS ALTERNATIVOS QUE ME AYUDARON

Cuando descubrí la mastitis estaba en Londres disfrutando, de su infinita variedad de estilos y extraordinarios profesores de yoga. De vuelta en España y tras la cirugía, tuve  que detener mi práctica de Ashtanga temporalmente, pero la atención e intención en la asana es mucho más yoga que la postura en sí: aprender sobre nuestras limitaciones, permitirles manifestarse a través de nuestro cuerpo, de nuestro aliento. Una vez que las percibes puedes aceptarlas y quererlas para superarlas y crecer. Así que, en lugar de detener mi práctica, la adapté a las nuevas circunstancias. Centré mi atención en hacer lo que contribuyera a mi recuperación:

Una rutina diaria de asanas que evolucionaba a medida que lo hacía mi cuerpo: una combinación de posturas de Yin y yoga restaurativo y estiramientos lentos en busca de nuevas fronteras y límites en el movimiento de mi brazo y pecho. No los quería “cerrándose” sino “expandiéndose”. Movimientos cuidadosos y respiración consciente dieron soporte a una rápida recuperación de los tejidos y la habilidad de mi cuerpo para eliminar cualquier sustancia consecuencia de ese proceso curativo. Una vez que fui capaz de sostenerme sobre la cabeza, incluí esta postura en la práctica manteniéndola todo lo que podía de modo confortable. Estiró y fortaleció la axila, brazo, cuello y pectorales. Me dio muy buen resultado. A nivel mental me ofreció equilibrio y otro punto de vista. Me ayudó a asentarme de nuevo.

Una secuencia de pranayama que iba cambiando gradualmente: por ejemplo, aunque Kapalabhati ayuda a desintoxicar el cuerpo, si estás nervioso o enfadado puede no ser la práctica más recomendable; así que a veces no la hacía o reducía la práctica y me dedicaba a otras respiraciones refrescantes, que ayudan a centrarse y poner los pies en la tierra como Sitali, Brahmari o, por supuesto Anuloma Viloma. Cantaba mantras o contaba respiraciones para prepararme a meditar.

Meditación y relajación: a veces una, otras veces la otra… mi cuerpo y mi mente me lo iban pidiendo. Nunca imponiéndomelo sino explorándome, prestando atención a mis sensaciones, emociones y pensamientos.

Dieta Alcalina: limón y bicarbonato cada mañana. Siguiendo estrictamente las instrucciones de mi doctora alternativa mientras fue necesario y relajándolas cuando empezaba a estar mejor. Intento comer productos libres de química, locales y de temporada, pero no quiero convertirme en esclava de nada en esta vida, ni siquiera de una dieta sana.

Terapias Corporales: usaba la arcilla roja para drenar los líquidos consecuencia de la curación. Daba masajes a la cicatriz con aceites para suavizar, nutrir y evitar que se volviera rígida o tirante, y con cariño y atención para acoger a mi nuevo yo y sanar mi espíritu para sanar mi cuerpo. Mi osteópata fue de gran ayuda con problemas de drenaje linfático y otras técnicas.

Apoyo y empoderamiento: Me hice responsable de mi espacio haciendo las tareas diarias, yendo a la playa, visitando amigos, incluso si no estaba de humor. No forzándome sino entendiendo que estaba pasando por un proceso y que al cuerpo y la mente les lleva tiempo empezar de nuevo, deshacerse de cosas y gente, despejar asuntos; y que estaría lista cuando me sintiera lista. Pedí ayuda y soporte cuando lo necesité. Es estupendo si lo tienes cerca.

Investigué e hice montones de preguntas… A veces el silencio es la respuesta más poderosa.

Reconocer mis necesidades y defenderlas en momentos de debilidad, expresarme y decir que estaba enfadada o deprimida, que estaba preocupada o que no quería que la gente me mandara mensajes sino que llamara o me visitara fue también parte de la recuperación. También es yoga al honrar mis límites y trabajar con ellos de forma positiva en lugar de enterrarlos y quedarme atascada con ellos.

El Yoga es para mí un modo de entender la vida. Incluso si no es parte esencial de la tuya, es un aliado poderoso y al alcance de todo el mundo, puesto que lo único que intentas es conectar tu cuerpo, mente y emociones, reunirlos en armonía a través de tu aliento, tu atención y amor. Aprende a escuchar a tu cuerpo y confía en su sabiduría innata.

Hay un montón de información disponible acerca de terapias alternativas, complementarias e innovadoras, sobre el estrés psico-emocional en los pacientes y sus seres queridos y formas de afrontarlo. Hay pruebas que el sistema rehúsa utilizar. Hay mucho, mucho más. Contacta conmigo si quieres más información. Muchas gracias y todo mi cariño si has seguido leyendo hasta aquí.

∼  ⊗  ∼  ⊗  ∼  ⊗  ∼

 

LIGHTS AND SHADOWS UNDER THE SIGN OF BREAST CANCER

DISCLAIMER

In the text below I summarize months of struggling with society fears, fixed mind-sets and with a protocol based health system that isn’t used or comfortable with someone wanting to take full responsibility of her life. I also talk about what helped me to deal with that situation.

I am not trying to convince anyone to follow a certain type of treatment or leave another. I value western medicine. It can do extraordinary things and it saves lives from really extreme conditions. To my understanding, cancer prevention measures are excessive and fear based. Also, cancer therapies are mostly focused in “containing” instead of in healing. To cure you need to know the origin of the disease and treat that. Ancient and alternative medicines consider sicknesses start with an unbalance, a disagreement between our body, mind and emotions that causes an abnormal functioning in certain parts of the body.

I am fully aware that doctors, nurses, family and friends that wouldn’t support or understand my point of view trust in a different and more common set of beliefs. I respect that… I didn’t feel like I had enough space to have my own way, to ask for more information, or to question the establishment and decide.

This is my story, a personal experience that might resonate with others or quite the opposite. I did what I did, accepted the good and the bad and I am in peace with it. Still, I hear too many good-intentioned but poorly-informed statements, I see campaigns raising money for cancer research, or encouraging people to “smile and be brave”. I surely still have a problem with that because it’s empowering an industry and most of the times not really helping people.

I learned that some of the information I found after my surgery would have made me decide differently. Also that I wasn’t aware at all of how disempowering our health system can be and how normal gender biases are, even here. I learned that people that had been silent felt relieved and encouraged to speak up after hearing me. I tried to start writing this a thousand times and finally I can do it without a knot in my throat. So, bear with me, I hope it’s useful for someone.

THE LUMP

At the end of May 2014 I found a swollen area on my left breast. I went to my doctor who in the name of prevention never treated my mastitis but ordered several tests to check possible breast cancer signs.

That was the first unanswered question I had for every one of my doctors ever since: why was I never treated for my mastitis and observed afterwards?

Again in the name of prevention I was included in a risk group because two of my aunts had breast cancer a few years earlier. After researching I discovered risk involves first and second degree relatives only, so aunts are out. On top of that, I have the kind of dense breast tissue in which nothing can be seen clearly enough and this time there was a swollen area… but that was why I went to the doctor in the first place, right?

My gynaecologist referred me to a surgeon as the next advisable step was a biopsy. So either I could have a huge needle stuck in me or they could remove the lump “just in case” and pray that it was needless. My head started spinning. So, if I want a boob job for the sake of beauty and sex appeal visible scars are out of question but I should feel blessed if I’m scarred for the sake of odds? I was called vain for saying it didn’t sound right to me. I don’t care about an accidental or needed scar but why would I get one if I’m not sure there’s a good reason. How is that vain?

THE NEEDLE BIOPSY

I asked for a second opinion and the doctor ordered the needle biopsy. According to him there was only one reasonable option: the test. I could also be irresponsible and choose “not to know”.

That test was one of the most horrific experiences of my life. I could control my state through breath but I was feeling like a goat waiting to be sacrificed on top of a table, held by two people.  I asked some doctors later why women don’t get sedated to be less present during that ordeal; all of them said they don’t know. My best guess is that women don’t complain, and when we do, we are told to shut up, be brave and stop worrying others.

The result was inconclusive. The doctor wanted to repeat it. I refused: – you’re not sticking that ice-pick in me ever again, I said. It was clear that the needle biopsy was unreliable.

THE SURGICAL BIOPSY

I got a new doctor. He concurred: – the ice pick was useless. – Remove “just in case” was my best option again… I asked for the next possible steps but got no answers. According to the protocols, when you make a choice you might be closing the doors to other options, so you sign and decide in many cases with limited and biased information: the one the doctors provide. You’re walking blind or partially blind if, like me, you want to be in charge of your own life. I should be allowed to take informed decisions and I need all the available information for that.

Most people around (God bless the few who were my rock), my friends and family, were suggesting that I shut up, not mention whatever bothered me and follow blindly the doctors instructions no matter how absurd they felt to me. That made me feel sad, confuse, very much alone and ultimately angry. Apparently, if you smile and shut up to keep everyone happy but yourself, you are “being brave”. When I’ve talked to other cancer patients about it, they all refer the same feeling of constant inadequacy and ultimately do shut up… I had the first but almost never the second.

Funny… what really ate me in the end was feeling I owed an explanation to everyone, even an apology for not doing things the same way as everybody else. People would ask for “my state” “my thing”, “what did the doctor say” or “how are you” … in that certain way. I had just become my lump!!! I’m not saying this to excuse myself, but that sense of confusion, the exhaustion of answering over and over again the same questions you have no answers for, really affected my ability to decide. My guts were clearly telling me nothing was wrong but I couldn’t deal with the sad eyes or the avoiding looks around.  Pressure can adopt many shapes: I surrendered.

I had a quick surgery. I was given no instructions or advice about possible aftermaths. I had a seroma building up and after a few days a liquid started to pour out of my still fresh scar. No fever, no redness, no weird colour or smell in the leak, no pain… I knew it couldn’t be too bad… but what if I had been scared? The seroma slowed down the inside scarring and healing. I had the pleasure of another big needle to remove the liquid. Now I know a better way to deal with it: Red clay plasters.  As the clay dries it attracts any fluids you’re releasing. I tried myself and it works. No needles, no pain, no reopening scars.

THE VEREDICT

After ten days I got the biopsy report: the size of the lump was now smaller than it was in the previous tests results. I had clearly stated that I didn’t want them to remove anything that was shrinking! All I got as an answer was the report measurement was mistaken. I asked for a biopsy in another lab: no answer. At that point, I should have complained on paper, and I didn’t. That’s how much my lost state of mind and mixed emotions paralysed me. I know now that’s extremely common.

The biopsy said I had a ductal carcinoma stage 0 and 1. I found out (late and in English) that this is considered pre cancer depending on the country and doctor, and monitored but not removed in many cases. Now they had to open me again to cut around what they removed in the first place. Why? Because when they cut something that is encapsulated they’re afraid they must have spread it. Let’s put it this way: your nail looks weird so, just in case, let’s cut your finger and analyse the nail and if there’s something that seems potentially dangerous, in case it might be accidentally propagated, let’s cut your arm. Better safe than sorry. Oh! You should be happy and smiling. Now you’re a survivor!!!

I gave up. I remember the feeling: you shouldn’t have had the first one. Now this is what you get… you let them start… and I surrendered again.

THE SURGERY AND SIDE EFFECTS: I WOKE UP.

I had the surgery. My breast was swollen to twice its size. Two lymph nodes were extracted to check if the cancer had spread (which was unlikely, but protocols standardize people). They could check this with a PET, a much less invasive test widely used in other cancers such as lung or prostatic but “there are no studies” for breast cancer. See any gender pattern here? Instead you get a cut in your armpit severing a big number of fascia layers. That scar gets often stuck to the bone bringing immobility, pain and impaired lymphatic circulation. How to solve this? Movement, gentle stretches and massage, miofascial release. Unfortunately (in Spain at least), you probably won’t get any advice on rehab.

I was lucky on that one. I had been practising yoga for years, even left a 9 to 5 bank job to learn more and start teaching. I know prolonged and unnecessary stillness brings stagnation and that’s not good for healing. I worked on it and two years after you can barely find that scar.

I started visiting a homeopathic and alternative doctor. She was the one who recommended the red clay plasters to me when the seroma was back. I also started an alkaline diet. My body had become very acidic, and all the struggling was not making it any better. The diet was a temporary measure as I was not able to control my emotional state. (I could manage my reactions but not my feelings and I was pretty angry by then).

THE PREVENTIVE THERAPIES I REFUSED AND WHY

According to the protocol, I needed every preventive treatment. Being under fifty means it’s easier your cancer come back again (because you’re young enough!!!) Every treatment’s aim was prevention here, never healing something happening at the time

CHEMO: Protocols are based on statistics, which might work in a lab… or be a hint to consider in an informed decision. In my life I’m 100% concerned about how a treatment is going to affect ME, not the rest of random women in a study (especially when the system has no clue about why it works so differently in every case). My numbers said I had an 18% chance of the cancer coming back without chemo, 13% with chemo. I had to laugh: – Are you seriously advising me to take a damaging and dangerous treatment with a 5% difference? I have more chances of dying in a car accident!!! My oncologist looked at the ceiling: – it’s the protocol, we have to tell you. You can refuse -. Of course I did. Interestingly, my surgeon told me later he would have done the same.

RADIO: When I asked the radiologist about the side effects he said: – you have to think of cancer like if it was a thief wanting to break into your house. Radiotherapy is a locker to keep you safe inside. I didn’t answer such a patronising statement but I remember thinking… so, what if I want to go out?

This is rarely mentioned but once you have radiotherapy you cannot have it again. You’ll have as much as you can take according to the protocol. Therefore if you would ever be in a situation in which it made sense to “buy time” and run such a risk, you wouldn’t have that chance. I woke up one morning knowing I didn’t want to drive every day for one month to the hospital to be shot with radiation, feeling as if I was given a knife and asked to cut myself in the forearm: damaging, weird, needless and not healing at all. I refused.

HORMONES: I asked some friends. They said things like “I feel really down and out of energy” and “It steals your life force”. Isn’t that the opposite of healing? Shouldn’t a treatment with that kind of side-effect be directly banned? No wonder so many women stop it after about one year, and many don’t dare to tell their doctors. Again, I refused.

I found a strong opposition from my doctors when I rejected the treatments. Their arguments were all based on fear but I had never been scared. I had been overwhelmed. And I was coming back to feel the world under my feet. My doctor said there was a higher chance of the cancer coming back without radio. I replied: -And still It can still come back radiated or not. He nodded. I said: – I won’t hurt myself for sure in the name of possibility. If it has to come back, so be it!

THE CHECK-UPS AND OVERCOMING ALL SORTS OF SCARS

The protocol sets check-ups every few months at first, then twice a year and finally once a year up to five years.  -This just adds extra stress to a recurring situation. Many doctors agree on that and sustain once a year is enough, so that’s what I do, mainly for the sake of some people who love me.

I refused mammography as a test. It was never clear before, so imagine now with all the scarred tissue. I accept echography and MRI if needed and pray that other available tests, more reliable, cheaper and safer, find their way into the system one day despite industry interests. I am OK. I have always been. People still ask me how I feel in that certain way that mean…”but are you cancer free?” I say, – Who knows? I don’t. Doctors know even less. I always felt OK except when struggling with the system and society or overcoming the surgery aftermath.

These were most of my battles ever since I discovered that mastitis. I had a rough period accepting the new shape of my breast. Massaging the scar at first was awful. I know it was good for me and I did it, sending love through my tears. The mirror was a reminder every morning. I didn’t dramatize it then, never stopped going to nudist beaches for instance. I don’t care about what others think and the sun felt good, but it affected me intimately and I didn’t know if I wanted to be touched ever again: it is different and I can tell.

I was shocked how many silent women I met who spoke out after hearing me sharing. They struggled with the same issues. It seems we are only allowed to speak about the shiny part… and there is one: I’m fine, fantastic, better than ever. I believe that recognizing the bad part: the nonsense, the anger, the frustration and the posterior depression has been a core part of the healing. You need to face that to really let it go and move forward.

THE ALTERNATIVE METHODS THAT WORKED FOR ME

I was in London at the time I discovered the mastitis enjoying the endless array of yoga styles and amazing teachers around. Back in Spain after the surgery I had to stop my Ashtanga practice for a while, but yoga is much more about the awareness in the asana than about the posture itself: learning about our limitations, allowing them to manifest through our body, through our breath. Once you sense them, you might be able to accept and love them to overcome them and grow. So, instead of stopping my practice I adjusted it to the new circumstances. I focused on doing whatever I found was helping my recovery:

A daily asana routine that was evolving as my body was: a combination of Yin Yoga postures, some restorative asanas and slow stretches exploring the new boundaries and limits in the range of movement of my arm and chest. I didn’t want them “closing” but expanding. Caring movement and breath awareness supported a quick tissue recovery and the ability of my body to eliminate any by-product coming out of that healing process. Once I was able to headstand, I included it in the practice making it as long as I comfortably could. It stretched and strengthened the armpit, arm, neck and chest area. It worked really well. At a mind level, it gave me balance and a different point of view. It really helped to settle me down.

A pranayama sequence that was also changing gradually. For instance, although Kapalabhati helps detox the body, if you’re anxious or angry might not be the best practice, so either I skipped this one or keep it short, opting for cooling, grounding and centring breaths such as Sitali, Brahmari or, of course, Anuloma Viloma. I chanted mantras or counted breaths to prepare me for meditation.

Meditation and relaxation: Sometimes one, sometimes the other… my body and mind will tell me. Never fighting but enquiring, paying attention to my sensations, emotions and thoughts.

Alkaline Diet: Lemon and baking soda every morning. Strictly following the instructions of my alternative doctor while necessary and slowing it down when I was getting better. I try to eat chemical free, local and seasonal but I didn’t want to become a slave of anything in my life, not even a healthy diet.

Body Therapies: I was applying red clay plasters to drain by-product fluids. I was massaging my scars with oils to soften, nurture and prevent them from getting stiff or tight, and with love and caring attention to embrace my new me and heal my soul to heal my body. My osteopath helped a lot with lymphatic draining issues and other techniques.

Empowerment and support: I was taking care of my space by doing the daily chores, going to the beach, visiting friends, even when I was not in the mood at all. Not forcing myself but knowing that I was undergoing a process and that it takes time for the body and the mind to reset, to get rid of things and people, to clear up some messes… and that I’ll be ready when I feel ready. I asked for help and support when I needed it. It’s so good if you have it close.

I researched and asked many question. Sometimes silence is the most powerful answer

Acknowledging my needs and standing up for them while feeling weak, expressing myself, saying that I was feeling angry or depressed, that I was worried or that I didn’t want people to Whatsapp me but to call or visit was also part of the healing. It is also yoga, as I was honouring my boundaries and working with them in a positive way instead of hiding them and getting stuck behind them

Yoga is a way of living for me. Even if it isn’t so deeply embedded in your life, it is a powerful tool available to everyone, because all you are trying to do is connect your body, mind and emotions, bring them back together in harmony through your breath, your awareness and love. Learn to listen to your body and trust its natural wisdom.

There’s a lot of information available about alternative, complementary and new therapies, about the psycho-emotional distress for the patients and loved ones and ways to approach it. There are tests that the system refuses to use. There’s much much more. Contact me if you want more information. Thank you and much love if you read this through.

Anuncios

LAS NUMEROSAS CUMBRES DE UN PAIS LLANO

Dinamarca es llano, de un plano que resulta hasta aburrido… y el agua de sus mares casi sin sal, no tiene apenas sabor.

Bueno, a decir verdad, no fue así para mi… pero no me di cuenta hasta que iba a publicar unas fotos de la semana que pasé allí y  me di cuenta de cómo aún siendo pocas, tras cada una se escondía una buena historia.

20150708_124750

Odense

Así que en ese reino en que conviven comunas y trenes carísimos en que encontrar el vagón y asiento asignados en tu billete puede ser más que difícil, puede que las cosas muestren una apariencia tranquila, equilibrada, uniforme hasta el tedio, pero el tumulto se deja sentir bajo la superficie… Shakespeare lo sabía y, por supuesto, Hans Christian Andersen, y en éstos sus dominios, esta esencia (que bien podría ser también producto de mi viva imaginación) me caló hasta los huesos, el corazón y el alma, y en esos ascensos y descensos me sucedieron cosas propias de encantamiento.

Para empezar, llegué allí por desafío… Invitada por un querido amigo que me subió a una bici después de treinta años, me hizo pintar la mona y tocar la batería (y de esto último también hacía mucho tiempo), ayudar con tareas de labranza y deleitarme en el ascensión a cimas secretas y abandonadas desde hacía demasiado, sabía incluso antes de cambiar mis billetes de avión que iba a ser una arriesgada aventura… y que valdría la pena.

Hasta el clima sufría cambios súbitos y extraños pasando del frío a un calor pegajoso y a una lluvia helada otra vez mientras el tiempo transcurría lentamente en la apacible comunidad sureña en que la gente fue tan acogedora y amable.

Mi amigo, jalón en mi jornada, que sin saberlo me arrancó unos meses atrás de los brazos de la autocompasión al vencer mis resistencias con su arrolladora espontaneidad, posee la fuerza que emanan los relámpagos del norte, que pudo partirme en dos con un abrazo de bienvenida y en su lugar creció secreta y lentamente desde lo más profundo iluminando mis senderos,  fortaleciéndome e inspirándome  de un modo que ni me atrevo a tratar de comprender, pero que agradezco sin reservas.

Así y todo la oscuridad absoluta siempre sigue al asgardiano golpe de luz celestial, y la moneda cuya cara y cruz son placer y dolor fácilmente dio la vuelta recubriendo el amor con una amarga capa de tristeza. No fue una sorpresa…

Y como quiera que la tristeza no busca compañía, comencé a caminar bajo la lluvia cargando conmigo mi parte y extrañamente incapaz de unirme al dramatismo de Andersen, encontré apoyo y esperanza en su lugar.

20150708_185212

Copenhague / Copenhagen

Buscando un lugar para pasar la noche, pregunté a una pareja por una dirección en Svendsborg y obtuve comida, vino, agradable conversación y buena compañía, recuerdos de la generosidad de Nepal, un lugar donde dormir, un libro repleto de significado y transporte a mi nuevo destino, cuna del narrador de cuentos: Odense..

A estas alturas estaba empezando a disfrutar del montañoso paseo danés, y puede que conjurara un hechizo porque me las ingenié para pasar directamente de Odense a Orense, ciudad natal de quien fue mi anfitrión en Copenhague. Qué posibilidad había de encontrar cobijo con otro gallego? Y de tropezarme en medio de la calle con mi amiga Josie, casualmente en la ciudad visitando a su madre y con quien me había citado a la mañana siguiente para desayunar?

Finalmente, al reunirme con ella acabé cambiando de nuevo mis vuelos, para recalar en Londres de vuelta a casa, dar una clase benéfica y sementar nuevos proyectos.

Supongo que ha quedado claro como Dinamarca podría ser un lugar de cuento encantado que vive bajo esa ilusión de campos llanos verdes y amarillos y casas con tejados propios de los gnomos.  Para mí estuvo llena de montañas, algunas soleadas, otras nubladas, algunas resbaladizas y otras con asombrosas vistas, paisajes interiores que aparecen cada día más nítidos en lugar de desvanecerse…

No es eso la magia? Dejé amigos allá y la sensación de haberme convertido en el personaje de una historia de Andersen aún por publicar.

… Ah, y por si nadie se había dado cuenta… Escribo otra vez.

THE MANY PEAKS OF THE FLAT COUNTRY

Denmark is flat, boring flat… and the water of its sea has almost no salt, it’s almost insipid.

Really? Well not to me… and I realised, when I was about to upload some pictures of my week there although being so few they all had a good story to tell.

So in this kingdom with communes and expensive trains in which finding your coach and seat can be  really tricky, things can seem to be quiet, even, uniformly dull but could feel the turmoil lying underneath… Shakespeare knew, and of course Hans Christian Andersen, and in his realm, this essence (that can also be just a result of my vivid imagination) soaked through my bones, heart and soul and going up and down, up and down, some fairy tale magic just happened.

Let’s start saying that I got there by challenge… Invited to come by a beloved friend who made me ride a bike after almost thirty years, play dumb and drums (wow, quite a while since last time as well), help with harvest chores and joyfully reach some inner secret peaks too long abandoned, I knew even before changing my plane tickets it’ll be as worth it as adventurous.

20150706_180146

La Granja / The Farm

Even the weather was strangely changing from cold to sticky hot and rainy cold again as time passed slowly in the Southern and peaceful community where people were easy and kind to me.

My milestone friend, who inadvertently saved me from my self-pity issues breaking all my defences with his overwhelming spontaneity some months ago, owns the kind of Nordic lightening strength that could have broke me in two with a welcoming hug but instead grew secretly and slowly deep inside, lightening up my path, empowering and inspiring me in a way I don’t dare to try to understand but I’m more than thankful for.

However, pitch black comes after an Asgard strike of light from the sky, and pleasure and pain coin easily flipped covering love with a bitter layer of sadness. No surprise…

And because sadness wants no partner I started walking under the rain taking my share and awkwardly unable to join Andersen’s sense for drama, finding hope and support instead.

20150708_124719

Odense

Looking for a overnight place, I asked a couple for directions in Svendborg and got dinner, wine, great conversation, caring company, Nepal memories about selflessness, a place to sleep, a meaningful book in Danish and a ride to my next destination, birthplace of the storyteller: Odense.

So far I was starting to enjoy my Danish hilly ride, and maybe casting a spell I made my way straight from Odense to Orense, as my Spanish host in Copenhagen came from that village in Galicia. What were the chances of being sheltered from another “galego”∗? Difficult to say. What about bumping into my dear friend Josie in the middle of the street while incidentally in town visiting her mother and who I was meeting next morning for breakfast?

Finally, by meeting her, I ended up changing some plane tickets once more to come back home through London, teach a charity class there and sow the seeds of some brand new projects.

I guess I made my point now about Denmark being a magical fairy tale place that lives under the illusion of flat green and yellow fields and houses with those gnome-like roofs. It was full of mountains to me, some sunny and some cloudy, some slippery and some other with great views… inner landscapes that still reveal themselves more clear as days go by instead of fading away…

Isn’t it magical? Left friends there and a sense of having become a character in an unpublished Andersen’s story.

… Oh… and in case nobody noticed… I’m writing again.

∗Galego means original from Galicia, like me…

Madurai. Motor Humano

No me quedé en la capital espiritual de Tamil Nadu lo suficiente como para poder dar más que unas cuantas pinceladas sobre sus opciones de transporte.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAún así aquí aún funciona una que se nos hace especialmente extraña a los occidentales y genera un conflicto moral y social, de pensamientos y sentimientos contradictorios al que es un desafío hacer frente.

Para el visitante esporádico, lo más cómodo en Madurai es caminar. El centro tiene una dimensión que lo permite. Para hacer frente a distancias más largas, los autobuses funcionan al estilo de Kerala pero peor, y entenderse con la gente es más complicado, así que no son una opción tan viable y menos para un par de días.

Los taxis solo tienen sentido para más de dos pasajeros o abundante equipaje. Además gran parte del centro es incómoda para el tráfico de automóviles.

El tradicional rickshaw

El tradicional rickshaw

Quedan como alternativa los autorickshaw y los rickshaw, los primeros a motor de gasolina y los segundos a pedales: Sí, aquí como en otros lugares de India (no en Kerala) sigue existiendo el carrito traccionado por una bicicleta, impulsados sus pedales por los pies cansados de algunos miembros privilegiados dentro de las castas más bajas de la estratificada sociedad hindú. Privilegiados, sí, porque han conseguido acceder a un medio de ganarse la vida, y no debe ser fácil. De hecho, sorprende lo mayores que son o que parecen estos ciclotaxistas hasta que reparas en el hecho de que sólo pueden trabajar en labores mal remuneradas y peor consideradas que las otras castas rechazan. Ahorrar debe ser casi un sueño imposible.

Me abordaron en la calle un conductor de ciclotaxi y otro de rickshaw, ambos ofreciéndome sus vehículos. Todo en ellos habla de mundos diferentes, pero lo que más llama la atención es que el conductor motorizado se dirige al ciclista con enorme desprecio, gran violencia verbal y gestual y mientras, me lanza miradas entrecortadas como de disculpa dándome a entender que enseguida me lo quita de encima.

Me aparto… no quiero saber nada de ellos. Incómoda y disgustada me sorprendo conversando conmigo misma:

– Yo no quiero subir en la bicicarro de ese señor… es mayor… lo     deshumanizo si lo convierto en mi mula de carga.

– Pues no te subas, pero es la única forma de ganarse la vida que tiene.

– Pero no está bien.

– Claro que no, pero si no le permites trabajar, puede que no coma. Eso sí, tu puedes quedarte a gusto porque no lo habrás desprovisto de su humanidad. La situación no va a cambiar… si quieres contribuír, hazlo donde puedes… ahora.

Admitido mi egoísmo disfrazado de compasión, le llamé con un gesto y negocié un precio que me pareció justo (como con cualquier otra persona quise pagarle por su trabajo, no regalarle el dinero) Aún no muy convencida a pesar de su cara de satisfacción, me instalé en la carrocita.

A pedales

A pedales

Mi conclusión lógica de estar haciendo lo correcto no me liberó en absoluto del sentimiento de culpa, de la sensación de ser una desalmada por permitir que el pobre taxista cargara conmigo, y cada pedalada se hacía más y más pesada en mi pecho. En mitad de una cuesta en que su esfuerzo físico me estaba impidiendo respirar le pedí que se detuviera para hacer un par de fotos. Él recobró el aliento y yo me recompuse prometiéndome tratar de enfocar el paseo desde alguna perspectiva más positiva.

Con el calor aumentando y el sol bien alto sobre su cabeza, que yo tenía bien a la sombra, la decisión de no torturarme por mi decisión estaba resultando difícil de mantener cuando encontré una solución de compromiso. Le ordené detenerse de nuevo, esta vez junto a un puesto de zumo de caña, que abundan en Madurai. Me pedí uno y le pregunté si él también quería. Aún sorprendido se apresuró a asentir, así que fueron dos.

Camino del mercado

Camino del mercado

El chaval del puesto y sus amigotes me miraban divertidos y nos preguntaban cosas que él contestaba tímidamente, y yo no, porque no entendía nada. Así tras acabar mi zumo mirando al infinito retomamos la marcha.

Otra vez le pedí que parara en el mercado para comprar algo de fruta y aproveché para preguntarle si él quería algo. Murmuró: ¿Te? Así que fuimos a un chiringo de té. Yo pedí, ya que pagaba, y él cogió su vasito y se lo tomó a tres pasos de distancia aceptando discretamente la invitación pero sin mezclarse.

Sin embargo antes de despedirse sí que habló conmigo y me recomendó que regresara a Madurai a tiempo para asistir a un festival para el que ya se estaban preparando y me preguntó de donde era.

Nuestras sociedades parten de valores tan diferentes que nuestra concepción de la realidad no es la misma, y en ocasiones como ésta se hace tan patente que duele.

Así que en resumidas cuentas sólo pude comprobar que aún decidiendo libremente y con la mejor intención no encontré una respuesta que apaciguara a mi corazón ni a mi cabeza completamente,

A él se le veía satisfecho con dinero en el bolsillo para un par de días ganados muy dignamente, y nunca mejor dicho, con el sudor de su frente. Supongo que eso también cuenta.

 Otros datos prácticos:

Un taxi desde el aeropuerto al centro anda alrededor de las 400 rupias. Un poco menos sin el A/C, pero no paguéis hasta llegar o corréis el riesgo de que no lo enciendan. Por un autorickshaw no se debe pagar más de 200 y seguramente se puede conseguir por algo menos.

Ponda: La Goa Interior, los Templos y el Notas

Es inevitable, hay ciertos conceptos fuertemente ligados a Goa, como la playa y el mar, pero con solo desplazarse unos kilómetros hacia el interior se revelan nuevos y fascinantes aspectos de estas tierras con poco en común con la costa turística o el centro urbano de Panjim.

Colina arriba y abajo en dirección a Ponda con la excusa de visitar un par de templos, el paisaje, tropical todo él, alterna tonos de verde de plantaciones de especias o caña con palmeras, cocoteros, bananeros y frutales, ríos que cruzan una y otra vez los caminos y el sol que tan pronto te vigila con rigor como desaparece oculto tras la frondosa vegetación.

La población de Ponda no tiene gran interés. Es un cruce de caminos en el que se puede encontrar un poco de todo, hasta un zumito de caña. Nosotros encontramos al notas.

¿Coca Cola o Pepsi? en Ponda.

¿Coca Cola o Pepsi? en Ponda.

Privilegios de contar con amigos en tantos rincones del mundo (gracias, muchas, todas y más Uxi y Óscar) esta fue una excursión en coche, yo al mapa y Óscar, experto ya en las normas no escritas del caótico tráfico indio, al volante.

El notas, que hacía nada por la calle o eso parecía, se ofreció a guiarnos a algún sitio donde Óscar pudiera encontrar tabaco. Menudo y sonriente, daba instrucciones lacónicas y repetitivas en su escaso inglés desde el asiento de atrás: ahead, ahead. Slow, slow…

Al preguntarle como llegar a Mardol y Priol para visitar sus templos, se volvió a subir al coche. Y así con un guía improvisado, nos dirigimos primero al templo de Mahalasa Narayani.

El recinto es grande y estaban en fiestas, por lo que estaba rodeado de puestos en que se vendían desde esencias o sándalo hasta ribetes de ganchillo de todos los colores. Una gran vaca blanca yacía a la sombra a uno de los lados del templo, al que nos estaba vedada la entrada,

Vaca Sagrada en Mardol

Vaca Sagrada en Mardol

contemplando con tranquilidad unos carros con figuras de animales para los desfiles religiosos que en occidente serían la atracción de la feria girando en un tiovivo.

El notas vagaba adelante y atrás, todo sonrisa, puede que divertido por nuestro acento o porque de algún modo entendía nuestra conversación… y es que, por inquietante que resulte, a veces eso era lo que parecía.

Si en principio creímos que ahí se acababa su misión, resultó que no, y resuelto regresó a su puesto de mando en el asiento trasero del coche, para retomar la letanía de indicaciones y una conversación con Óscar en que ambos hablaban respetando turnos pero la comunicación brillaba por su ausencia y yo aún lamento no haber grabado.

Así llegamos al Templo de Shree Manguesh en Priol y su enorme estanque a la entrada.

Templo de Mahalasa Narayani

Templo de Mahalasa Narayani

En éste sí nos dejaron entrar… y salir, y allí seguía el notas, que ya había rehusado a decirnos su nombre al menos una docena de veces.

A estas altura y a punto de iniciar el camino de retorno ya nos preguntábamos si querría algo, pero rechazó la propina cada vez que se la ofrecimos y de vuelta al coche nos pidió que le lleváramos a la estación de autobuses de Panjim… puede que solo quisiera dar un paseo en coche…

No hubo forma de sacarle una foto o de averiguar su nombre, no aceptó dinero o que lo acercáramos a donde le recogimos, y allí se quedaron la expresión divertida y la mirada traviesa como riéndose de nosotros mientras nos alejábamos dejando atrás Ponda, los templos, la selva, y como no, al notas.

Cosas que pasan en la India…

Para que os hagais una idea de  casi todo…  unas pocas fotos… ninguna del notas.

Shree Mangueshi Temple, Priol

¿Conoces a Cesc Fábregas?

Me está empezando a fastidiar el concepto que de nosotros tiene el mundo exterior, y es que llegado este punto voy a reivindicar el botijo, la folklórica, el torero y la ¿“pallella”?, ¿“palella”?, ¿paieiiia?… ah, no, esa sigue siendo parte de nuestra tarjeta de presentación.

Como ocurría en Estambul o en Beirut, aquí parte de la gente, algo más informada nos conoce porque somos uno de esos países a punto de quebrar. Los políticos son corruptos, la gente no tiene trabajo y los bancos no son de fiar.

Pero es que la iconografía que sustituye al inefable botijo, al que habrá que volver si sigue subiendo la factura de la luz mientras bajan los sueldos, es a mi entender mucho más artificial y como mínimo igual de casposa, por no entrar en el componente comercial del asunto, que entonces sí que se me cierran los chakras.

En Goa saben que bebemos como odres, que somos amigos de la fiesta y las sustancias estupefacientes, simpáticos y graciosos. Y se saben mantras españoles típicos como el “Hola, hola, coca-cola” “Mira, mira, Cachemira”… nosotros, siempre expandiendo la cultura allá donde vamos

Aquí, más al sur de la India, saben que hay una fiesta en la que se tiran tomates… aparentemente sale en al menos dos películas muy conocidas, y al parecer piensan que contamos los días hasta que llega la “Tomatina”. Saben que es típica la susodicha receta de arroz que todavía estoy esperando oír a alguien pronunciar ni medio bien…

Y cómo no, saben del fútbol… Me decía ayer mismo Krishna, un compañero de Hyderabad, que no se pierde un Barça-Madrid esté donde esté y que él y sus amigos, le llaman “el clásico” (y ésto sí que lo pronunció en un correctísimo castellano provocándome casi una parálisis facial por apertura excesiva de órbitas oculares, y un escalofrío corporal con alzamiento velloso).

Tanta estandarización (y, ojo, que soy consciente de que en nuestra bendita ignorancia nosotros hacemos lo mismo con otros pueblos) me aburre, y tanta vulgaridad me espanta, y es que hemos sustituido la castañuela y la pandereta (aunque país de pandereta somos cada vez más) por el bombo y las bocinas de aire comprimido. “O tempora, o mores” que decían los romanos.

Con todo, en mi indignación, no pude dejar de reírme cuando un jovencísimo compañero en otra clase, al saber que era española sonrió de oreja a oreja y entusiasmado, casi saltando de la emoción, me dijo sin respirar entre una y otra frase.

¿Española? ¿De España? ¿De verdad? Hay una fiesta en que se tiran tomates. Me encanta el fútbol. ¿Conoces los equipos? ¿Y los jugadores, los conoces?… ¿Conoces a Cesc Fábregas?

Que puedo decir… aún me estoy arrepintiendo de haberle dicho que no…

Si lo vuelvo a ver le digo que conozco a un jugador del Celta y le dejo que se haga una foto conmigo… que no se diga que los españoles no somos simpáticos, y ¡olé!

PD.- Me lo he vuelto a encontrar. Se ve que no se ha enterado muy bien porque hoy me ha preguntado si conozco a José Luis Torres… ¡Olé, olé y olé!

El Meneíto o la Teoría de la Triple Afirmación

Quien ha visitado la India ya sabe de lo que hablo. Como cualquier otro rasgo genético distintivo, la población local, probablemente exenta de un hueso en las cervicales, menea la cabeza hacia los lados a gran velocidad. Lo hacen para casi todo, ya que lo mismo expresa afirmación que confirma que están siguiendo el hilo. En ocasiones parece enfático de algo que ya han dicho, e incluso puede, acompañado por la sacudida de una mano ser lo más parecido a un no.

Esa es otra cosa que en general aquí no se hace: Decir que no. Así que cuando alguien no quiere hacer algo, en lugar de decírtelo, empieza a acumular una infinita retahíla de excusas, problemas e impedimentos con expresión hasta que llegada la extenuación, abandones tu propósito.

Y de ahí la permanente situación de inconsistencia, la sostenida posibilidad de sorpresa, y la sensación de que nada está del todo claro.

Por eso estoy empezando a desarrollar un método, no infalible, tendré que pulirlo, para saber si me han dicho que sí, que no, si me van a traer lo que he pedido, etcétera. Así surgió la teoría de la triple afirmación. Preguntar varias veces lo mismo a la misma persona, no menos de tres, y obtener exactamente la misma respuesta, apunta a que efectivamente, tienes una respuesta.

Conseguir una triple afirmación de tres personas distintas, empresa que puede llegar a ser dura de completar, casi te garantiza que sí, que la parada del autobús está ahí delante, a unos metros.

No valen las respuestas parecidas, no indican nada. Las respuestas opuestas son una vuelta a la casilla de salida o una fe ciega en tu intuición, que tendrá que elegir… Eso o tiras una moneda al aire. Afortunadamente, también aquí sólo tienen dos caras.

En cualquier caso desarrollarás la paciencia y seguramente, por una cuestión de mera supervivencia acabarás afinando bastante la intuición. Me pregunto si algún día desentrañaré los misterios del meneíto o perderé la rigidez espinal que me impide soltar mi cráneo como un tentetieso para poder al menos desconcertarlos.

Mientras algo de esto ocurre puedo contaros algún caso en que me hubiera sido de la mayor utilidad.

Y es que los obreros que solo iban a estar dos días más (¿sí? Meneíto. ¿Dos? Meneíto. Dos entonces. Meneíto – meneíto) estuvieron solo dos días más si contamos desde dos días antes de que desaparecieran.

Llegábamos un día y un cable eléctrico atravesaba la habitación; otro la escalera dividía el vano de la puerta como si fuera un establo vaquerizo;

Esto un día cualquiera de los que ya no iba a haber obra

Esto un día cualquiera de los que ya no iba a haber obra

otro, satisfecha al no encontrar trampas, cables o chispas de soldadura pensaba, ¡qué bien!, hoy me sentaré en mi silla a estudiar, sólo para dar la media vuelta al ver a dos señores (good afternoon, meneíto y meneíto) encaramados por fuera de una de nuestras ventanas, mirándome perplejos como si fuera yo la que no pintaba nada allí.

Y por más que preguntábamos, la respuesta de cuando se acababan las obras era alternativamente el meneíto, o dentro de dos días.

Algo similar ocurría con la lavadora, cuyo atribulado responsable ponía a funcionar a tu señal, pero sólo el programa que le habían indicado: 2 horas y pico a 60 ºC:OLYMPUS DIGITAL CAMERA

  • Mira, que no es necesario. Que para esta ropa vale con 45 minutillos y en frío. Meneíto.
  • La ponemos así entonces, ¿sí? … y otro meneíto.
  • Si no, la pongo yo… Meneíto con sacudida de mano. Es que yo estoy encargado…
  • Vale, pues tú, pero programa corto, ¿eh? Meneíto, meneíto y ni que decir tiene que la ropa que salió de aquella lavadora nunca más fue apta para humanos en edad adulta. Eso sí habrían hecho las delicias de cualquier Ken o Barbie.

Ah, y no hay que despistarse. El meneíto es harto peligroso asociado a los medios de transporte. No hay que confundirse:

  • El meneíto no significa que hayan entendido a donde te tienen que llevar.
  • El meneíto puede indicar o no, que han aceptado tu precio. Aquí puede ser útil la teoría de la triple afirmación. En otros casos te das cuenta de que era un no al ver el humo del rickshaw alejándose de ti.
  • El meneíto asociado al nombre del sitio al que quieres ir en un diálogo digno de los hermanos Marx: ¿Kovalam? Kovalam (meneíto), ¿Kovalam? Kovalam (meneíto)… y así, suele ser un indicativo de estar en el bus o la dirección correcta.

En cualquier caso, y mientras no aprenda a hacerlo yo igual de bien, de vez en cuando siempre me queda el recurso de sonreír y decir alguna payasada en español. Otra cosa puede que no, pero aquí sí que casi seguro, recibiré una sonrisa de vuelta.

Incredible India

Después de hoy, creo que entiendo a la perfección que las autoridades, con gran acierto a mi parecer, eligieran este nombre para la página web que promociona el turismo en el país.

Y es que para bien y para mal si hay algo que define a la India, es eso, que se mueve en los aledaños de lo mágico, lo que produce en el espectador desde fe ciega hasta incredulidad, desde la más ascética impasibilidad a la absoluta estupefacción. Todo es posible, y para muestra, mi día de hoy.

Un día cualquiera en principio, un buen día… Llegamos a tiempo a clase, tanto que me escabullí con Raquel fuera del recinto para que fumara a escondidas. Dos minutos después nos acompañaba Ramia, estudiante local, que sin perder en ningún momento la sonrisa nos aleccionó a ambas sobre nuestra esencia, lo cerca o lejos que estábamos de alcanzar la realización, como yo estaba perdida por no creer en dios y no dejar salir el amor que hay en mi corazón y Raquel polucionaba el aire, conductas que desde el gran amor que nos profesa, razón por la que nos escogió, va a encargarse de corregir.

Lo cierto es que consiguió que no sintiera nada de amor en ningún sitio en ese momento… aunque no albergo dudas sobre su magnífica intención. Eso sí, creo que hacía tiempo que nadie me hacía abrir tanto los ojos (físicamente, digo)

Así que el día se ponía rarito, y yo suspicaz, cuando me llama la jefa porque quiere hablar un momento conmigo en el despacho…

“Verás, sabes que os vamos a hacer un descuento. A ver si te pagamos la semana que viene” Me ha dicho 75 $… lo que no tengo claro es si para cada escote o a escote… Veremos.

“Pero… es que quería pedirte ayuda para una cosa” “Tú dirás”… “Pues es que como eres tan flexible y practicas tan bien, y estábamos pensando en hacer unas fotos promocionales para el centro, queríamos que posaras tú haciendo algunas ásanas” Y por segunda vez en el día hice un gran estiramiento en los músculos parpadiles. “Y claro, te pagaríamos algo”

Bueno… casi me deja sin palabras, y mira que es difícil. Concretaremos más adelante porque la idea es hacerlo finalizado el curso, pero… tras una semana, ¿se puede pedir más? Lo sabré cuando averigüe cuánto puedo pedir, y sobre tdo, cuánto me dan.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Amigo Murciélago

Y no fue ésta la última sorpresa. Mis compañeros no dejaban de mirar al techo justo encima de mí mientras transcurrían las clases. Me llevó un rato pero lo encontré. El amigo murciélago nos acompañó durante toda la jornada al parecer. Veremos si le gustó el sitio y regresa mañana…

De vuelta en casa, los obreros habían tomado de nuevo por asalto nuestras escaleras, lo que demoró notablemente entre otras cosas la redacción de este post. Para compensar, me fui a cenar enfrente un riquísimo y nutritivo Ghee Dosa y un Chai Masala por nada más y nada menos que 35 rupias, ¿al cambio? 0,50 €… esto es una medida anti crisis, y no lo nuestro.

Me voy a dormir aún atónita por los altibajos de un día cualquiera, tropical, uno más con tormenta ruidosa y una hora después cielo despejado como si no hubiera llovido nunca. Eso sí, con un balance final positivo de nuevo para la mágica e increíble India…

Anteriores Entradas antiguas

A %d blogueros les gusta esto: