LA MANZANA ORIGINAL / THE ORIGINAL APPLE

LA MANZANA ORIGINAL

Érase una vez según cuentan antiguas leyendas, un hermoso jardín, puro, verde y brillante ya que la Madre Tierra, el Sol y los espíritus del agua, juntos en armonía se ocupaban de cuidarlo.

Según algunos, había allí un árbol sabio cuyos frutos contenían todo el saber que fue, es y será. Y tiene sentido, puesto que hasta la más humilde de sus manzanas  florecía enraizada en la tierra, nutrida por el agua y repleta de la energía del sol.

Dicen algunos que había una mujer que nació de un hombre y que eran compañeros. Que ambos comieron de la manzana, pero en lugar de volverse sabios, se avergonzaron y fueron expulsados del jardín. La mujer fue culpada y castigada por este “pecado original”

Y así seguimos.

Miles de años atrás, el nacimiento del sistema patriarcal alteró dramáticamente el equilibrio entro lo femenino y lo masculino, Yin y Yang. La reescritura de los mitos fue uno de los primeros pasos en esta dirección:

Lilith, anterior esposa de Adán fue hecha desaparecer de las historias “oficiales” y reinventada en demonio por no ser sumisa. Las mujeres pasaron a ser propiedad y el abuso una normalizada expresión de poder.

La razón en oposición a la intuición en lugar de servirse como mutuas guías y una separación forzada entre cuerpo y mente que ha esclavizado a las mujeres, explotado a la Madre Tierra y en definitiva perjudicado a toda la humanidad y a nuestro planeta.

¿Suena dramático? Bueno, porque lo es. Pero basta ya de lecciones de historia y vamos a lo que vamos.

¿Qué clase de herida soporta la humanidad y encarnan las mujeres tras la frustrante repetición de infames conductas aceptadas y perpetuadas por la razón pero imposibles de asumir por nuestra intuición, espíritu y nuestro ser emocional?

Estas preguntas me impactaron con tanta claridad como sus respuestas. El poder femenino debe ser restaurado no para “ganar” o para derrotar a un enemigo sino para sanar a la humanidad y a la tierra equilibrando energías opuestas: Yin y Yang.

¿Y cómo hacer algo así? ¿Cómo cambiar la energía del planeta? ¿Es tan siquiera posible o tan sólo un sueño? La respuesta es sencilla: La herida femenina necesita sanar. Es una herida auto infligida y hemos perdido la pista de su origen, aunque sabemos que está ahí.

La sanación individual es la clave:

  • Debemos reconectar nuestros desatendidos cuerpos, emociones y anhelos con una mente egocéntrica y aprensiva, perdida desde hace tiempo en sus propias divagaciones.

  • Aceptar con compasión dónde estamos y quiénes somos, afrontándolo, aceptando el duelo si es necesario para liberarnos y seguir adelante.

  • Trabajar con intuición y fe en nuestra sabiduría interior, permitiendo que el cuerpo nos guíe en ese proceso.

Y tan pronto como suficientes individuos hayan sanado, como células en un cuerpo dañado, la curación integral sucederá espontáneamente y sin esfuerzo. Ninguna acción por la fuerza (Yang) nos conducirá a ello. Hemos tenido suficientes y no están funcionando. Es necesario un amor atento y constante, capaz de esperar paciente a que las cosas sucedan a su debido tiempo (Yin), empezando por nosotros mismos.

Esta posibilidad de cuento de hadas ha prendido en mí trayéndome esperanza y fe. Nunca antes había sentido algo así y me pilló por sorpresa. He explorado personalmente ese proceso de sanación desde el cuerpo con excelentes y reconfortantes resultados. Empecé a buscar a otros haciéndose las mismas preguntas y he encontrado unos cuantos, así que hay más.

 No me interesa el pecado original, la culpa o el remordimiento, sino la manzana. Esa manzana original que condensa la sabiduría absoluta, completa y equilibrada. Está ahí, dentro de nosotros y a nuestro alrededor, esperando a ser mordida de nuevo para sanarnos a todos.

Incluso como sueño, es poderoso.

(Mención especial a la Dra. Sharon Mijares cuyas elocuentes palabras me han servido de apoyo e inspiración. Su página está en inglés y está llena de cosas interesantes. Y a Neil Gaiman, forjador de sueños, cuya historia “el sueño de un millar de gatos” ha sido clave en el nacimiento de estas soñadoras creencias)

Links en la versión en inglés bajo estas líneas

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THE ORIGINAL APPLE

Once upon a time and according to most ancient traditions, there was a beautiful garden, pure, green and bright with Mother Earth, the Sun and Water deities, together in harmony supporting its growth.

According to some, there was a wise tree whose fruits held all the knowledge that was, is and will be. And it well might be since the humblest apple thrived rooted in Earth, nourished by Water and energized by the Sun.

Some say there was a woman that was born from a man and they were together. That both ate from the apple but instead of becoming wiser they became ashamed and were cast out from the garden. The woman was blamed and punished for this “original sin”

And we still are.

Thousands of years ago, the onset of patriarchy dramatically changed the balance between feminine and masculine, Yin and Yang. Rewriting myths was one of the first steps in this direction:

Lilith, the former Adam’s partner was erased from the “official” stories and turned into a demon for not being submissive. Women became property and abuse a normalized expression of power.

Reason opposing intuition instead of guiding each other and a forced separation between body and mind that has slaved women, exploited Mother Earth and ultimately damaged the whole humanity and the planet.

Does it sound dramatic? Well, it is. But, enough of history lessons. Let’s cut to the chase.

What kind of wound does humanity carry and women embody after the frustrating repetition of injuring behaviors accepted and perpetuated by reason but impossible to assume by intuition, spirit and our emotional bodies?

These questions impacted me as clearly as their answers. The feminine power needs to be restored not to “win” or to defeat an enemy, but to heal humanity and the Earth by balancing the opposite energies of Yin and Yang.

And how to do such a thing? How to shift the energy of the planet? Is that even possible or just a dream? The answer is simple: The feminine wound needs to be healed. It’s been self-inflicted and we’ve lost track of its origin although we know it is there.

Individual healing is the clue:

  • We need to reconnect our neglected bodies, emotions and craves with a selfish mind, full of fears, and longtime lost in its own wandering.

  • To accept with compassion where we are and who we are, facing it, grieving if necessary to be able to release and move forward.

  • To work with intuition and faith in our inner wisdom, allowing the body to guide us in that journey.

And as soon as enough individuals have healed, like cells in a damaged body, the whole cure will happen spontaneously and effortlessly. No strong action (Yang) will get us there, we’ve had plenty and it’s not working. We need a caring and constant love that patiently waits for things to manifest on due time (Yin), starting with ourselves.

This fairy tale possibility has engrained inside of me giving me hope and faith. I’ve never felt that before and it came as a surprise. I have personally explored this healing journey through the body with excellent and reassuring results. I started searching for others inquiring in the same direction and I found some, therefore there are more.

I am not interested in the original sin, guilt or blame, but in the apple. The original apple that condenses the holistic wisdom, complete and balanced. It is there, inside and around, ready to be bitten again and heal us all.

Even if it’s is a dream. It is a powerful one.

(Special mention and endless gratitude to Dr. Sharon Mijares whose eloquent discourse feels overwhelmingly supportive and inspiring. Read “Tales of the Goddess” and more in her website http://www.psychospiritual.org/ if you want to know more, and to Neil Gaiman http://www.neilgaiman.com/, dream maker, whose story “A Dream of a Thousand Cats” was key in the rising of this dreamy beliefs. Thank You!) 

LUCES Y SOMBRAS BAJO EL SIGNO DEL CÁNCER DE MAMA / LIGHTS AND SHADOWS UNDER THE SIGN OF BREAST CANCER

LUCES Y SOMBRAS BAJO EL SIGNO DEL CÁNCER DE MAMA

(scroll down for the English version)

INTRODUCCIÓN Y ACLARACIONES

En el texto que viene a continuación resumo meses de conflicto con miedos e ideas preconcebidas sólidamente instaladas en nuestra sociedad y con un sistema de salud basado en protocolos que no está acostumbrado ni cómodo con alguien que quiera hacerse plenamente responsable de su vida. También hablo de lo que me ayudó a sobrellevar la situación.

No es mi intención convencer a nadie de seguir determinados tratamientos o abandonar otros. Valoro la medicina occidental. Puede hacer cosas extraordinarias y salvar vidas en condiciones extremas. A mi entender, las medidas de prevención contra el cáncer son excesivas y basadas en el miedo. Además las terapias se basan mucho en “contener” en lugar de en curar. Para sanar, es necesario conocer el origen de la dolencia y tratar eso. Medicinas alternativas y tradicionales consideran que la enfermedad se origina con un desequilibrio, un desacuerdo entre nuestro cuerpo, mente y emociones que provoca un funcionamiento anormal en ciertas partes del cuerpo.

Soy plenamente consciente de que doctores, enfermeras, familia y amigos que  no apoyan o no entienden mi punto de vista, confían en un sistema de creencias diferente y más común. Yo lo respeto… No tuve la sensación de contar con el espacio suficiente para hacer las cosas a mi manera, para pedir más información, para cuestionar al sistema y decidir.

Esta es mi historia, una experiencia personal que puede que encuentre resonancia en algunas personas o quizás consiga todo lo contrario. Hice lo que hice, acepté lo bueno y lo malo y estoy en paz con ello. Aun así, oigo demasiadas afirmaciones bien intencionadas y poco informadas, veo campañas recaudando dinero para la investigación contra el cáncer, o animando a la gente a “sonreír y ser valiente”. Con eso aún tengo problemas porque  está afianzando a la industria y la mayor parte de las veces no ayuda a la gente.

Ahora sé que parte de la información que obtuve después de la cirugía me hubiera hecho tomar otras decisiones. También que no tenía ni idea de lo frustrante y limitador que puede ser nuestro sistema de salud y lo habituales que son los sesgos y discriminaciones  por razón de género incluso aquí. Descubrí que personas que había permanecido en silencio se sentía aliviada y dispuesta a hablar después de oírme. He intentado empezar a escribir sobre ésto un millón de veces y es la primera que puedo hacerlo sin un nudo en la garganta. Así que, tened paciencia conmigo. Espero que sea de utilidad para alguien.

EL BULTO

Hacia finales de mayo de 2014, encontré un área inflamada en mi pecho izquierdo. Fui al médico, quien, en nombre de la prevención, nunca trató mi mastitis, pero ordenó varias pruebas en busca de posibles signos de cáncer.

Esa fue la primera de las preguntas sin respuesta que formulé a cada uno de mis médicos desde entonces: ¿por qué nunca se trató la mastitis y me pusieron en observación después?

De nuevo en nombre de la prevención me incluyeron en un grupo de riesgo puesto que dos de mis tías habían sufrido cáncer de mama unos años atrás. Tras investigar un poco descubrí que el riesgo incluye parientes en primer y segundo grado, así que las tías no cuentan. Además la composición y densidad del tejido de mi pecho siempre ha hecho difícil ver nada con claridad y, en este caso, había un área inflamada. Pero, precisamente por eso fui al médico ¿no?

Mi ginecólogo me envió a un cirujano, ya que el siguiente paso sería una biopsia. Así que o me incrustaban una aguja gigante o me quitaban el bulto “por si acaso” y yo rezaba para que no hubiera hecho falta. Mi cabeza empezó a dar vueltas. O sea, que si voy a una clínica de estética que me arreglen el pecho para ser más guapa y atractiva se sobreentiende que no habrá cicatrices visibles pero ¿tengo mucha suerte si me gano una cicatriz en nombre de una probabilidad y tengo que estar contenta con ella? Me llamaron superficial por decir que no me parecía normal. Me da igual una cicatriz necesaria o accidental, pero ¿por qué me voy a causar una sin un buen motivo? ¿Y cómo es eso superficial?

LA BIOPSIA DE AGUJA

Pedí una segunda opinión y el médico mandó hacer una biopsia de aguja. Según él había una opción razonable: la prueba. También podía ser irresponsable y decidir “no saber”.

Esa prueba ha sido una de las experiencias más horribles de mi vida. Aunque mantenía la calma controlando la respiración, me sentía como una cabra esperando ser sacrificada encima de una mesa y sujetada por dos personas. Pregunté después a algunos médicos por qué no sedan a las mujeres para estar menos presentes durante semejante trago y todos contestaron que no lo entienden. Mi mejor suposición es que las mujeres no nos quejamos y cuando lo hacemos nos dicen que nos callemos, que seamos valientes y que no preocupemos a los demás.

El resultado fue inconcluyente. El médico quería repetirlo. Rehusé: – A mí no me volvéis a tocar con el picahielos ese nunca más, dije. Quedó claro que la biopsia de aguja no es de fiar…

LA BIOPSIA QUIRÚRGICA

Escogí un nuevo médico, que coincidió: El picahielos no es fiable… Extirpar “por si acaso” volvía a ser mi mejor opción. Pregunté por los posibles siguientes pasos  pero no obtuve respuestas. Según los protocolos, cuando eliges un camino puedes estar cerrando  las puertas a otras opciones, así que muchas veces, firmas y decides con información limitada y sesgada: la que te proporciona el médico. Caminas a oscuras o casi, si, como yo, quieres hacerte cargo de tu vida. Debería poder tomar decisiones informadas, pero para eso necesito toda la información disponible.

La mayor parte de la gente que me rodeaba (infinitas gracias a las pocas personas que fueron un gran apoyo), familia y amigos, me invitaban a callarme y no mencionar lo que fuera que me molestara, y a seguir ciegamente las instrucciones de los médicos sin importar lo absurdas que resultaran para mí, lo que me hizo sentir triste, confusa, muy sola y para rematar, enfadada. Aparentemente, si sonríes y cierras la boca para que todo el mundo esté contento menos tú, estás “siendo valiente”. Cuando he comentado esto con otros pacientes de cáncer, todos refieren el mismo sentimiento de estar haciendo algo mal y finalmente optan por el silencio. Lo primero lo sentí, pero casi nunca me callé.

Tiene gracia que al final, lo que me pudo fue la sensación de deber una explicación a todo el mundo, casi una disculpa por no hacer las cosas como los demás. La gente me preguntaba por “mi estado” “qué dice el médico” o cómo estás” de esa forma inequívoca: me había convertido en mi bulto. No digo esto como disculpa, sin embargo esa sensación de confusión, de agotamiento al contestar una y otra vez las mismas preguntas para las que no tienes respuestas, realmente afectaron a mi capacidad de decisión. Mis adentros me decían claramente que no pasaba nada pero no pude soportar las miradas tristes ni las esquivas. La presión puede adoptar muchas formas, y me rendí.

La operación fue rápida. Nadie me dio instrucciones o consejo sobre posibles consecuencias. Se me estaba formando un seroma y unos días después un líquido empezó a salir de mi todavía fresca cicatriz. Sin fiebre ni inflamación, el líquido no olía ni tenía un color sospechoso: sabía que no era nada grave. Pero, ¿y si hubiera estado asustada? El seroma ralentizó la cicatrización interna y la curación. Tuve el placer de sentir otra aguja enorme para sacar el líquido. Ahora sé de un remedio mucho mejor: Emplastos de arcilla roja. Al secarse, la arcilla atrae cualquier exceso de fluido. Lo probé y funciona. Sin agujas, sin dolor, sin reabrir heridas.

EL VEREDICTO

A los diez días recibí el informe de la biopsia: El tamaño del bulto era ahora menor que en pruebas anteriores. ¡Había dejado muy claro que no tocaran nada que estuviera menguando! Lo único que me dijeron fue que era un error en el nuevo informe. Pedí una nueva biopsia en otro laboratorio: sin respuesta. En ese momento debí haber protestado por escrito y no lo hice. Hasta ese punto me estaban paralizando mi mente perdida y mis emociones revueltas. Ahora sé que eso es extremadamente común.

Según la biopsia tenía un carcinoma ductal estados 0 y 1. Me enteré (tarde y en inglés), que eso se considera pre-cáncer dependiendo del país y del médico y en muchos casos se vigila pero no se trata. Ahora, me tenían que abrir otra vez para cortar alrededor de lo que habían quitado la primera vez. ¿Por qué? Porque cuando cortan algo que está encapsulado, temen que lo hayan podido liberar con su intervención. Dicho de otro modo: Tu uña parece tener algo raro, por si acaso vamos a cortar el dedo. Analizamos la uña y si encontramos algo que parece potencialmente peligroso, por si acaso lo estamos propagando, cortamos el brazo. Más vale pájaro en mano. ¡Ah! Y recuerda estar contenta y sonreír, ¡ahora eres una superviviente!

Me rendí. Recuerdo la sensación: No debías haber autorizado la primera. Ahora esto es lo que te toca. Tú les dejaste empezar, y me rendí otra vez.

LA CIRUGÍA Y EFECTOS SECUNDARIOS: EL DESPERTAR

Me sometí a la cirugía. Mi pecho se inflamó hasta el doble de su tamaño. Me extrajeron dos nódulos linfáticos para comprobar que el cáncer no se hubiera extendido (lo que era improbable, pero los protocolos estandarizan a la gente). Se podría comprobar esto con un PET, una prueba mucho menos invasiva ampliamente usada en otros cánceres como el de pulmón o próstata, pero “no hay estudios” para usarlo con el cáncer de pecho… ¿alguien aprecia cierto patrón de género aquí?

En cambio obtienes una cicatriz en la axila que secciona un gran número de capas de fascia. Esa cicatriz a menudo se adhiere al hueso causando inmovilidad, dolor y defectuosa circulación linfática. ¿Cómo se resuelve? Movimiento, estiramiento con atención, masaje cuidadoso, liberación miofascial. Desafortunadamente no es probable, al menos en España, que recibas consejos de rehabilitación.

En eso tuve suerte. Llevaba practicando yoga durante años. Hasta dejé mi trabajo en el banco para aprender más y dar clase. Me consta que la inmovilidad sostenida e innecesaria produce estancamiento y eso no es bueno para la curación. Trabajé en ello y dos años después apenas puedes encontrar la cicatriz.

Comencé a visitar a una doctora alternativa también homeópata. Ella me recomendó la arcilla roja cuando regresó el seroma. También comencé una dieta alcalina. Mi cuerpo se había vuelto muy ácido, y tanta tensión no ayudaba en absoluto. La dieta era una medida transitoria mientras no era capaz de controlar mi estado emocional (podía controlar mis reacciones pero no cómo me sentía y por aquel entonces estaba furiosa)

LAS TERAPIAS PREVENTIVAS QUE RECHACÉ Y POR QUÉ

Según el protocolo necesitaba tratamientos preventivos. Al tener menos de 50 años  es más fácil que el cáncer vuelva (¡porque eres suficientemente joven!). La intención de todos estos tratamientos era prevenir, nunca curar algo que estuviera sucediendo entonces.

QUIMIO: Los protocolos se basan en estadísticas; eso puede que funcione en un laboratorio, o ser una pista a tener en cuenta en una decisión informada. En mi vida me preocupa el 100% de cómo un tratamiento me va a afectar a mí, y no al resto de mujeres al azar de un estudio (especialmente cuando el sistema no tiene ni idea de por qué funciona tan diferente en cada caso). Mis números decían que tenía un 18% de posibilidades de que el cáncer regresara sin quimio, 13% con quimio. Me tuve que reír: – Me dices en serio que considere tratarme con una terapia peligrosa y dañina en nombre de un 5%?¡¡Tengo más probabilidades de morir en un accidente de coche!! Mi oncóloga miró al techo: – Es el protocolo, te lo tenemos que decir. Puedes negarte. Por supuesto, eso hice. Cuando se lo conté a mi cirujano me dijo que él hubiera hecho lo mismo ¿?

RADIO: Cuando le pregunté al radiólogo por los efectos secundarios, me dijo: – Tienes que pensar en el cáncer como si fuera un ladrón que quiere entrar a tu casa. La radioterapia es un cerrojo para que estés segura dentro. No contesté a semejante condescendencia, pero recuerdo pensar Y ¿qué pasa si quiero salir?

Raramente se menciona pero una vez que recibes radioterapia, es la última vez. Te dan todo lo que puedes resistir según el protocolo. Por tanto, si te encontraras en una situación en la que tuviera sentido “comprar tiempo” y correr ese riesgo, no tendrás esa oportunidad. Me desperté una mañana con la certeza de que no quería conducir cada día al hospital durante un mes para que me chutaran radiación sintiendo como si me dieran un cuchillo para hacerme cortes en el antebrazo: Dañino, extraño, innecesario y para nada sanador. Rehusé.

HORMONAS: pregunté a algunas amigas. Me dijeron cosas como “me siento triste y falta de energía” y “te quita la gana de vivir”. ¿Eso no es lo contrario a curarse? ¿Un tratamiento que provoca eso no debería estar prohibido? No es de extrañar que muchas mujeres lo abandonen hacia el primer año y muchas no se atrevan a decírselo a los médicos. De nuevo, dije que no.

Encontré una enorme oposición por parte de mis doctores cuando rechacé los tratamientos. Todos sus argumentos se basaban en el miedo pero yo nunca había estado asustada sino abrumada. Y empezaba a sentir de nuevo el suelo bajo mis pies. Mi doctor dijo que la posibilidad de que volviera el cáncer era mayor sin radio. Repliqué: -Y aun así puede volver me radie o no. Asintió. Le dije: – No voy a causarme un daño seguro en nombre de una posibilidad. Si tiene que volver, ¡que así sea!

LAS REVISIONES Y SUPERANDO TODO TIPO DE CICATRICES

El protocolo establece revisiones primero cada pocos meses, luego cada seis y finalmente una al año hasta que pasan cinco. Esto sólo añade estrés a una situación de por sí recurrente. Muchos médicos coinciden en ello y sostienen que una vez al año es suficiente, así que eso hago, sobre todo en atención a gente que me quiere bien.

Rechacé hacerme más mamografías. Si nunca dieron una visión clara, imaginad ahora con todo el tejido cicatrizal. Me hago ecografía y si es necesario, resonancia magnética y rezo para que otras pruebas más fiables, baratas y seguras encuentren su camino en el sistema a pesar de los intereses de la industria. Yo estoy bien. Siempre he estado bien. La gente aún me pregunta cómo estoy de esa manera particular que implica ¿pero estás libre del cáncer? – ¿Quién sabe? Yo no. Y los médicos menos aún. Yo siempre me he encontrado bien, excepto cuando estaba peleando con el sistema y la sociedad o superando las consecuencias de la cirugía.

Estas han sido la mayor parte de mis batallas desde que descubrí esa mastitis. Pasé malos momentos aceptando la nueva silueta de mi pecho. Masajear la cicatriz al principio era horrible. Sabía que era bueno para mí y lo hice, con cariño a través de las lágrimas. El espejo me lo recordaba cada mañana. No hice un drama entonces, no dejé de ir a playas nudistas, por ejemplo. No me importa lo que otros piensen y el sol me sentaba bien, pero me afectaba íntimamente y no sabía si iba a querer que alguien me volviera a tocar nunca más. Es diferente y lo sé.

Me sorprendió la cantidad de mujeres calladas que después de oírme, se abrieron y compartieron conmigo que  habían pasado por lo mismo. Parece que sólo está permitido hablar del lado soleado, y lo hay: estoy bien, fenomenal, mejor que nunca. Creo que la admisión de lo negativo: el sinsentido, la rabia, la frustración y posterior depresión, han sido parte integral del proceso curativo. Es necesario afrontarlo para ser capaz de verdad de dejarlo atrás y seguir adelante.

LOS MÉTODOS ALTERNATIVOS QUE ME AYUDARON

Cuando descubrí la mastitis estaba en Londres disfrutando, de su infinita variedad de estilos y extraordinarios profesores de yoga. De vuelta en España y tras la cirugía, tuve  que detener mi práctica de Ashtanga temporalmente, pero la atención e intención en la asana es mucho más yoga que la postura en sí: aprender sobre nuestras limitaciones, permitirles manifestarse a través de nuestro cuerpo, de nuestro aliento. Una vez que las percibes puedes aceptarlas y quererlas para superarlas y crecer. Así que, en lugar de detener mi práctica, la adapté a las nuevas circunstancias. Centré mi atención en hacer lo que contribuyera a mi recuperación:

Una rutina diaria de asanas que evolucionaba a medida que lo hacía mi cuerpo: una combinación de posturas de Yin y yoga restaurativo y estiramientos lentos en busca de nuevas fronteras y límites en el movimiento de mi brazo y pecho. No los quería “cerrándose” sino “expandiéndose”. Movimientos cuidadosos y respiración consciente dieron soporte a una rápida recuperación de los tejidos y la habilidad de mi cuerpo para eliminar cualquier sustancia consecuencia de ese proceso curativo. Una vez que fui capaz de sostenerme sobre la cabeza, incluí esta postura en la práctica manteniéndola todo lo que podía de modo confortable. Estiró y fortaleció la axila, brazo, cuello y pectorales. Me dio muy buen resultado. A nivel mental me ofreció equilibrio y otro punto de vista. Me ayudó a asentarme de nuevo.

Una secuencia de pranayama que iba cambiando gradualmente: por ejemplo, aunque Kapalabhati ayuda a desintoxicar el cuerpo, si estás nervioso o enfadado puede no ser la práctica más recomendable; así que a veces no la hacía o reducía la práctica y me dedicaba a otras respiraciones refrescantes, que ayudan a centrarse y poner los pies en la tierra como Sitali, Brahmari o, por supuesto Anuloma Viloma. Cantaba mantras o contaba respiraciones para prepararme a meditar.

Meditación y relajación: a veces una, otras veces la otra… mi cuerpo y mi mente me lo iban pidiendo. Nunca imponiéndomelo sino explorándome, prestando atención a mis sensaciones, emociones y pensamientos.

Dieta Alcalina: limón y bicarbonato cada mañana. Siguiendo estrictamente las instrucciones de mi doctora alternativa mientras fue necesario y relajándolas cuando empezaba a estar mejor. Intento comer productos libres de química, locales y de temporada, pero no quiero convertirme en esclava de nada en esta vida, ni siquiera de una dieta sana.

Terapias Corporales: usaba la arcilla roja para drenar los líquidos consecuencia de la curación. Daba masajes a la cicatriz con aceites para suavizar, nutrir y evitar que se volviera rígida o tirante, y con cariño y atención para acoger a mi nuevo yo y sanar mi espíritu para sanar mi cuerpo. Mi osteópata fue de gran ayuda con problemas de drenaje linfático y otras técnicas.

Apoyo y empoderamiento: Me hice responsable de mi espacio haciendo las tareas diarias, yendo a la playa, visitando amigos, incluso si no estaba de humor. No forzándome sino entendiendo que estaba pasando por un proceso y que al cuerpo y la mente les lleva tiempo empezar de nuevo, deshacerse de cosas y gente, despejar asuntos; y que estaría lista cuando me sintiera lista. Pedí ayuda y soporte cuando lo necesité. Es estupendo si lo tienes cerca.

Investigué e hice montones de preguntas… A veces el silencio es la respuesta más poderosa.

Reconocer mis necesidades y defenderlas en momentos de debilidad, expresarme y decir que estaba enfadada o deprimida, que estaba preocupada o que no quería que la gente me mandara mensajes sino que llamara o me visitara fue también parte de la recuperación. También es yoga al honrar mis límites y trabajar con ellos de forma positiva en lugar de enterrarlos y quedarme atascada con ellos.

El Yoga es para mí un modo de entender la vida. Incluso si no es parte esencial de la tuya, es un aliado poderoso y al alcance de todo el mundo, puesto que lo único que intentas es conectar tu cuerpo, mente y emociones, reunirlos en armonía a través de tu aliento, tu atención y amor. Aprende a escuchar a tu cuerpo y confía en su sabiduría innata.

Hay un montón de información disponible acerca de terapias alternativas, complementarias e innovadoras, sobre el estrés psico-emocional en los pacientes y sus seres queridos y formas de afrontarlo. Hay pruebas que el sistema rehúsa utilizar. Hay mucho, mucho más. Contacta conmigo si quieres más información. Muchas gracias y todo mi cariño si has seguido leyendo hasta aquí.

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LIGHTS AND SHADOWS UNDER THE SIGN OF BREAST CANCER

DISCLAIMER

In the text below I summarize months of struggling with society fears, fixed mind-sets and with a protocol based health system that isn’t used or comfortable with someone wanting to take full responsibility of her life. I also talk about what helped me to deal with that situation.

I am not trying to convince anyone to follow a certain type of treatment or leave another. I value western medicine. It can do extraordinary things and it saves lives from really extreme conditions. To my understanding, cancer prevention measures are excessive and fear based. Also, cancer therapies are mostly focused in “containing” instead of in healing. To cure you need to know the origin of the disease and treat that. Ancient and alternative medicines consider sicknesses start with an unbalance, a disagreement between our body, mind and emotions that causes an abnormal functioning in certain parts of the body.

I am fully aware that doctors, nurses, family and friends that wouldn’t support or understand my point of view trust in a different and more common set of beliefs. I respect that… I didn’t feel like I had enough space to have my own way, to ask for more information, or to question the establishment and decide.

This is my story, a personal experience that might resonate with others or quite the opposite. I did what I did, accepted the good and the bad and I am in peace with it. Still, I hear too many good-intentioned but poorly-informed statements, I see campaigns raising money for cancer research, or encouraging people to “smile and be brave”. I surely still have a problem with that because it’s empowering an industry and most of the times not really helping people.

I learned that some of the information I found after my surgery would have made me decide differently. Also that I wasn’t aware at all of how disempowering our health system can be and how normal gender biases are, even here. I learned that people that had been silent felt relieved and encouraged to speak up after hearing me. I tried to start writing this a thousand times and finally I can do it without a knot in my throat. So, bear with me, I hope it’s useful for someone.

THE LUMP

At the end of May 2014 I found a swollen area on my left breast. I went to my doctor who in the name of prevention never treated my mastitis but ordered several tests to check possible breast cancer signs.

That was the first unanswered question I had for every one of my doctors ever since: why was I never treated for my mastitis and observed afterwards?

Again in the name of prevention I was included in a risk group because two of my aunts had breast cancer a few years earlier. After researching I discovered risk involves first and second degree relatives only, so aunts are out. On top of that, I have the kind of dense breast tissue in which nothing can be seen clearly enough and this time there was a swollen area… but that was why I went to the doctor in the first place, right?

My gynaecologist referred me to a surgeon as the next advisable step was a biopsy. So either I could have a huge needle stuck in me or they could remove the lump “just in case” and pray that it was needless. My head started spinning. So, if I want a boob job for the sake of beauty and sex appeal visible scars are out of question but I should feel blessed if I’m scarred for the sake of odds? I was called vain for saying it didn’t sound right to me. I don’t care about an accidental or needed scar but why would I get one if I’m not sure there’s a good reason. How is that vain?

THE NEEDLE BIOPSY

I asked for a second opinion and the doctor ordered the needle biopsy. According to him there was only one reasonable option: the test. I could also be irresponsible and choose “not to know”.

That test was one of the most horrific experiences of my life. I could control my state through breath but I was feeling like a goat waiting to be sacrificed on top of a table, held by two people.  I asked some doctors later why women don’t get sedated to be less present during that ordeal; all of them said they don’t know. My best guess is that women don’t complain, and when we do, we are told to shut up, be brave and stop worrying others.

The result was inconclusive. The doctor wanted to repeat it. I refused: – you’re not sticking that ice-pick in me ever again, I said. It was clear that the needle biopsy was unreliable.

THE SURGICAL BIOPSY

I got a new doctor. He concurred: – the ice pick was useless. – Remove “just in case” was my best option again… I asked for the next possible steps but got no answers. According to the protocols, when you make a choice you might be closing the doors to other options, so you sign and decide in many cases with limited and biased information: the one the doctors provide. You’re walking blind or partially blind if, like me, you want to be in charge of your own life. I should be allowed to take informed decisions and I need all the available information for that.

Most people around (God bless the few who were my rock), my friends and family, were suggesting that I shut up, not mention whatever bothered me and follow blindly the doctors instructions no matter how absurd they felt to me. That made me feel sad, confuse, very much alone and ultimately angry. Apparently, if you smile and shut up to keep everyone happy but yourself, you are “being brave”. When I’ve talked to other cancer patients about it, they all refer the same feeling of constant inadequacy and ultimately do shut up… I had the first but almost never the second.

Funny… what really ate me in the end was feeling I owed an explanation to everyone, even an apology for not doing things the same way as everybody else. People would ask for “my state” “my thing”, “what did the doctor say” or “how are you” … in that certain way. I had just become my lump!!! I’m not saying this to excuse myself, but that sense of confusion, the exhaustion of answering over and over again the same questions you have no answers for, really affected my ability to decide. My guts were clearly telling me nothing was wrong but I couldn’t deal with the sad eyes or the avoiding looks around.  Pressure can adopt many shapes: I surrendered.

I had a quick surgery. I was given no instructions or advice about possible aftermaths. I had a seroma building up and after a few days a liquid started to pour out of my still fresh scar. No fever, no redness, no weird colour or smell in the leak, no pain… I knew it couldn’t be too bad… but what if I had been scared? The seroma slowed down the inside scarring and healing. I had the pleasure of another big needle to remove the liquid. Now I know a better way to deal with it: Red clay plasters.  As the clay dries it attracts any fluids you’re releasing. I tried myself and it works. No needles, no pain, no reopening scars.

THE VEREDICT

After ten days I got the biopsy report: the size of the lump was now smaller than it was in the previous tests results. I had clearly stated that I didn’t want them to remove anything that was shrinking! All I got as an answer was the report measurement was mistaken. I asked for a biopsy in another lab: no answer. At that point, I should have complained on paper, and I didn’t. That’s how much my lost state of mind and mixed emotions paralysed me. I know now that’s extremely common.

The biopsy said I had a ductal carcinoma stage 0 and 1. I found out (late and in English) that this is considered pre cancer depending on the country and doctor, and monitored but not removed in many cases. Now they had to open me again to cut around what they removed in the first place. Why? Because when they cut something that is encapsulated they’re afraid they must have spread it. Let’s put it this way: your nail looks weird so, just in case, let’s cut your finger and analyse the nail and if there’s something that seems potentially dangerous, in case it might be accidentally propagated, let’s cut your arm. Better safe than sorry. Oh! You should be happy and smiling. Now you’re a survivor!!!

I gave up. I remember the feeling: you shouldn’t have had the first one. Now this is what you get… you let them start… and I surrendered again.

THE SURGERY AND SIDE EFFECTS: I WOKE UP.

I had the surgery. My breast was swollen to twice its size. Two lymph nodes were extracted to check if the cancer had spread (which was unlikely, but protocols standardize people). They could check this with a PET, a much less invasive test widely used in other cancers such as lung or prostatic but “there are no studies” for breast cancer. See any gender pattern here? Instead you get a cut in your armpit severing a big number of fascia layers. That scar gets often stuck to the bone bringing immobility, pain and impaired lymphatic circulation. How to solve this? Movement, gentle stretches and massage, miofascial release. Unfortunately (in Spain at least), you probably won’t get any advice on rehab.

I was lucky on that one. I had been practising yoga for years, even left a 9 to 5 bank job to learn more and start teaching. I know prolonged and unnecessary stillness brings stagnation and that’s not good for healing. I worked on it and two years after you can barely find that scar.

I started visiting a homeopathic and alternative doctor. She was the one who recommended the red clay plasters to me when the seroma was back. I also started an alkaline diet. My body had become very acidic, and all the struggling was not making it any better. The diet was a temporary measure as I was not able to control my emotional state. (I could manage my reactions but not my feelings and I was pretty angry by then).

THE PREVENTIVE THERAPIES I REFUSED AND WHY

According to the protocol, I needed every preventive treatment. Being under fifty means it’s easier your cancer come back again (because you’re young enough!!!) Every treatment’s aim was prevention here, never healing something happening at the time

CHEMO: Protocols are based on statistics, which might work in a lab… or be a hint to consider in an informed decision. In my life I’m 100% concerned about how a treatment is going to affect ME, not the rest of random women in a study (especially when the system has no clue about why it works so differently in every case). My numbers said I had an 18% chance of the cancer coming back without chemo, 13% with chemo. I had to laugh: – Are you seriously advising me to take a damaging and dangerous treatment with a 5% difference? I have more chances of dying in a car accident!!! My oncologist looked at the ceiling: – it’s the protocol, we have to tell you. You can refuse -. Of course I did. Interestingly, my surgeon told me later he would have done the same.

RADIO: When I asked the radiologist about the side effects he said: – you have to think of cancer like if it was a thief wanting to break into your house. Radiotherapy is a locker to keep you safe inside. I didn’t answer such a patronising statement but I remember thinking… so, what if I want to go out?

This is rarely mentioned but once you have radiotherapy you cannot have it again. You’ll have as much as you can take according to the protocol. Therefore if you would ever be in a situation in which it made sense to “buy time” and run such a risk, you wouldn’t have that chance. I woke up one morning knowing I didn’t want to drive every day for one month to the hospital to be shot with radiation, feeling as if I was given a knife and asked to cut myself in the forearm: damaging, weird, needless and not healing at all. I refused.

HORMONES: I asked some friends. They said things like “I feel really down and out of energy” and “It steals your life force”. Isn’t that the opposite of healing? Shouldn’t a treatment with that kind of side-effect be directly banned? No wonder so many women stop it after about one year, and many don’t dare to tell their doctors. Again, I refused.

I found a strong opposition from my doctors when I rejected the treatments. Their arguments were all based on fear but I had never been scared. I had been overwhelmed. And I was coming back to feel the world under my feet. My doctor said there was a higher chance of the cancer coming back without radio. I replied: -And still It can still come back radiated or not. He nodded. I said: – I won’t hurt myself for sure in the name of possibility. If it has to come back, so be it!

THE CHECK-UPS AND OVERCOMING ALL SORTS OF SCARS

The protocol sets check-ups every few months at first, then twice a year and finally once a year up to five years.  -This just adds extra stress to a recurring situation. Many doctors agree on that and sustain once a year is enough, so that’s what I do, mainly for the sake of some people who love me.

I refused mammography as a test. It was never clear before, so imagine now with all the scarred tissue. I accept echography and MRI if needed and pray that other available tests, more reliable, cheaper and safer, find their way into the system one day despite industry interests. I am OK. I have always been. People still ask me how I feel in that certain way that mean…”but are you cancer free?” I say, – Who knows? I don’t. Doctors know even less. I always felt OK except when struggling with the system and society or overcoming the surgery aftermath.

These were most of my battles ever since I discovered that mastitis. I had a rough period accepting the new shape of my breast. Massaging the scar at first was awful. I know it was good for me and I did it, sending love through my tears. The mirror was a reminder every morning. I didn’t dramatize it then, never stopped going to nudist beaches for instance. I don’t care about what others think and the sun felt good, but it affected me intimately and I didn’t know if I wanted to be touched ever again: it is different and I can tell.

I was shocked how many silent women I met who spoke out after hearing me sharing. They struggled with the same issues. It seems we are only allowed to speak about the shiny part… and there is one: I’m fine, fantastic, better than ever. I believe that recognizing the bad part: the nonsense, the anger, the frustration and the posterior depression has been a core part of the healing. You need to face that to really let it go and move forward.

THE ALTERNATIVE METHODS THAT WORKED FOR ME

I was in London at the time I discovered the mastitis enjoying the endless array of yoga styles and amazing teachers around. Back in Spain after the surgery I had to stop my Ashtanga practice for a while, but yoga is much more about the awareness in the asana than about the posture itself: learning about our limitations, allowing them to manifest through our body, through our breath. Once you sense them, you might be able to accept and love them to overcome them and grow. So, instead of stopping my practice I adjusted it to the new circumstances. I focused on doing whatever I found was helping my recovery:

A daily asana routine that was evolving as my body was: a combination of Yin Yoga postures, some restorative asanas and slow stretches exploring the new boundaries and limits in the range of movement of my arm and chest. I didn’t want them “closing” but expanding. Caring movement and breath awareness supported a quick tissue recovery and the ability of my body to eliminate any by-product coming out of that healing process. Once I was able to headstand, I included it in the practice making it as long as I comfortably could. It stretched and strengthened the armpit, arm, neck and chest area. It worked really well. At a mind level, it gave me balance and a different point of view. It really helped to settle me down.

A pranayama sequence that was also changing gradually. For instance, although Kapalabhati helps detox the body, if you’re anxious or angry might not be the best practice, so either I skipped this one or keep it short, opting for cooling, grounding and centring breaths such as Sitali, Brahmari or, of course, Anuloma Viloma. I chanted mantras or counted breaths to prepare me for meditation.

Meditation and relaxation: Sometimes one, sometimes the other… my body and mind will tell me. Never fighting but enquiring, paying attention to my sensations, emotions and thoughts.

Alkaline Diet: Lemon and baking soda every morning. Strictly following the instructions of my alternative doctor while necessary and slowing it down when I was getting better. I try to eat chemical free, local and seasonal but I didn’t want to become a slave of anything in my life, not even a healthy diet.

Body Therapies: I was applying red clay plasters to drain by-product fluids. I was massaging my scars with oils to soften, nurture and prevent them from getting stiff or tight, and with love and caring attention to embrace my new me and heal my soul to heal my body. My osteopath helped a lot with lymphatic draining issues and other techniques.

Empowerment and support: I was taking care of my space by doing the daily chores, going to the beach, visiting friends, even when I was not in the mood at all. Not forcing myself but knowing that I was undergoing a process and that it takes time for the body and the mind to reset, to get rid of things and people, to clear up some messes… and that I’ll be ready when I feel ready. I asked for help and support when I needed it. It’s so good if you have it close.

I researched and asked many question. Sometimes silence is the most powerful answer

Acknowledging my needs and standing up for them while feeling weak, expressing myself, saying that I was feeling angry or depressed, that I was worried or that I didn’t want people to Whatsapp me but to call or visit was also part of the healing. It is also yoga, as I was honouring my boundaries and working with them in a positive way instead of hiding them and getting stuck behind them

Yoga is a way of living for me. Even if it isn’t so deeply embedded in your life, it is a powerful tool available to everyone, because all you are trying to do is connect your body, mind and emotions, bring them back together in harmony through your breath, your awareness and love. Learn to listen to your body and trust its natural wisdom.

There’s a lot of information available about alternative, complementary and new therapies, about the psycho-emotional distress for the patients and loved ones and ways to approach it. There are tests that the system refuses to use. There’s much much more. Contact me if you want more information. Thank you and much love if you read this through.

Despertad y Alzaos / Rise and Shine

DESPERTAD Y ALZAOS

No me gusta nada este día y aun así, aquí estoy otra vez escribiendo para celebrar, para protestar y admitir con desagrado que es más probable que leas esto porque hoy es el día de la mujer que porque es necesario.

Y no me entendáis mal, que las mujeres nos merecemos no uno, sino todos los días del calendario. Aunque se nos ha echado la culpa de ser la causa de todos los males durante tanto tiempo que no me sorprendería que a estas alturas esa creencia formara ya parte integral del ADN humano.

¿Cuál es el problema exactamente? Yo aún no lo he terminado de entender. Como mucho, será el malcriar hijos caprichosos e hijas obedientes.

Y no os encendáis, que no digo mentira.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALas mujeres son la mayoría oprimida de este mundo; diversas apariencias de una diferencia que me permite expresarme aquí y ahora pero no me otorga otros privilegios.

Dependerá del país, cultura, religión e incluso el grupo social en particular (amigos, trabajo, familia…) no somos tratadas ni consideradas en términos de igualdad y la lista de ejemplos sería tan larga que no voy ni a empezar con ella.

Nos siguen moldeando para guardar la compostura y ser comprensivas y serviciales, para sentirnos avergonzadas de nuestras apetencias y deseos  de nuestros cuerpos y sexualidad. Te van a criticar igualmente si quieres tener hijos y renuncias por ello a una carrera profesional o si te centras en tu trabajo y descartas la maternidad.

No hacemos política que implique cortar, matar o avasallar. Y ya sé que hay gente buena y mala en todas partes, hombre y mujeres. Pero ¿Cuántas mujeres tienen el poder fáctico de materializar un cambio real? ¿Cuántas de ellas no están adoptando un rol masculino en un mundo de hombres?

Si todas las buenas mujeres de este mundo dejaran de hacer las tareas que honestamente y con discreción realizan a diario, el mundo se desmoronaría. Si dejaran de alimentar y nutrir, criar, dar apoyo, cariño, protección… estaríamos abocados al caos.

Y si todas las mujeres furiosas, frustradas, insatisfechas y víctimas de abuso se permitieran entender que pueden cambiar el mundo en un abrir y cerrar de ojos.

Si estuviéramos listas para que ese cambio tuviera lugar, no habría más un día de la mujer como no hay un día del varón.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Mujeres, dejad de mirar hacia otro lado.

Volved la vista hacia dentro hasta lo más profundo de vuestras entrañas, con vuestros úteros y conectad con ellos y con la sangre que da vida, con la esencia femenina, con la vibración de la tierra y con las mareas del mar y las fases de la luna.

Entended lo poderosas que somos y cómo nuestro poder no reside en la acción sino precisamente en lo contrario.

Creed que un cambio es posible y que está en nuestras manos realizarlo o no. Empezad con cada una de vuestras vidas: No permitáis a las reglas del hombre que la definan, haced lo que os parezca correcto, confiad en vuestros instintos.

Revelad vuestra auténtica naturaleza, desafiad conceptos obsoletos y revisad antiguas tradiciones, regresad al origen y vivid vuestras vidas sin restricciones.

Yo no las necesito, ya no las quiero más. Yo adoro y sirvo al universo y a lo que de divino en todos nosotros, humanos, pero no rindo pleitesía ante varón alguno. Amo a todo el mundo y vivo mi vida.

Uníos a mí en una revolución silenciosa. Suavemente, con amor, sin gritos ni reivindicaciones… todas y cada una de nosotras, hermanas, cambiando individualmente la energía del mundo…

Empezad hoy y probad la valía de la celebración. Algunas ya estamos en ello. Haced correr la voz. ¡Despertad y alzaos!

RISE AND SHINE

I really dislike this day; yet once again I write to celebrate, to protest and to acknowledge with disgust, that you might be reading this not because it is still necessary but because today is women’s day.

Don’t get me wrong.  Women deserve to be celebrated, not one, but every single day. Although we’ve been blamed of every possible calamity for so long, that I wouldn’t be surprised if that feature is embedded in human DNA.

So what is exactly our fault? I still don’t get it. If there’s any, it would be that we raise spoiled sons and obedient daughters.

Some of you may be outraged. Don’t rage at me. I am not lying.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Women are the oppressed majority in the world; diverse appearance of a difference that allows me to speak out here and now but wouldn’t grant me other rights.

Depending on where your country, culture, religion and even the specific social group (friends, work, family…) we are not treated or considered as equal.  I could provide a plethora of examples, but it would be so vast that I don’t have room here to even begin!

We’re being raised to behave, to be supportive, to be ashamed of our craving and desires, of our bodies and sexuality. You will be equally criticized if you want to have kids and drop a professional career or if you focus in your job and dismiss motherhood.

We’re not making politics involving cutting, killing, bullying. And I know there’re good and bad people everywhere, men and women, but how many women are empowered to make a real change in the world? How many of those are just behaving like men in a men’s world?

If all the good women in the world stopped, this very day, to do what they quietly and honestly do, the world would collapse. If they stopped feeding, nurturing, raising, supporting, caring, protecting…chaos would ensue.

If all the angry, frustrated, dissatisfied, abused women in the world allowed themselves to understand they can change the world in the blink of an eye. If this was to change, there wouldn’t be a women’s day – as there is not a men’s day.

Women, stop looking outside.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Gaze within, connect with the womb, with the blood that brings life, with the feminine essence, with the vibration of the earth and with the tides of the sea and the phases of the moon.

Understand how powerful you are and how our power resides, not in action, but in the opposite.

Believe that a change can be made and it’s on us to make it. Start with your own life: Don’t let men’s rules define it, do what you feel right, trust your insight.

Unravel, defy obsolete conceptions and revisit ancient tales, go back to basics and start to live your life without restrictions.

I don’t need them. I don’t want them anymore. I honor the Universe and the divine in all of us, humans, but I don’t need to pay homage to any man. I love everyone and live my life.

Join me in a silent revolution. Smoothly, with care, no yelling, no vindication.  All of us, sisters, individually changing the energy of the world…

Start today and prove the celebration worth it. Some of us are on it already. Spread the word. Rise and shine!!

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